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Economía

• Dos a favor del gobierno

El presidente Néstor Kirchner dijo en Estados Unidos que «la Argentina no es un país petrolero, es un país que tiene petróleo y tiene gas, pero no está en condiciones de exportar».

Ese concepto coincide con lo que escribió en una nota Julio Ramos el martes en este diario, cuando señaló sobre la imposibilidad de cumplir la exportación de gas con Chile que «el nuestro no es un país gasífero sino apenas un país con petróleo y gas, algo muy distinto y limitante».

El director de este diario agregó que «no se pueden forzar protocolos como hizo Chile con el ex presidente Carlos Menem en 1995 por la gran simpatía que sentía y debe seguir sintiendo por el país trasandino. Ese protocolo señaló algo de cumplimiento imposible». No es que Ambito Financiero pase a recibir, como ciertos columnistas dominicales de diarios, conceptos dictados para difundir que a veces se publican textual en varios diarios.

A nuestro diario se le sigue negando acceso a la información en la Casa Rosada. En este caso sucedió que el Presidente recurrió a la misma información histórica que Ramos y de ahí la coincidencia. Es indudable que la Argentina fue forzada a un protocolo para favorecer simbólicamente sin fuerza de tratado internacional- el abastecimiento de gas a Chile cuando tiene reservas por apenas 12 o 13 años.

Ramos atribuyó la suscripción de ese convenio a las simpatías que le inspiraban a Carlos Menem los chilenos -por ejemplo admiraba mucho a Patricio Aylwin, con quien habló del tema que terminó cerrando con su sucesor, el primer mandatario Eduardo Frei- pero Kirchner en EE.UU. fue más allá con otra información muy importante:
«Los compromisos con Chile (para exportarle gas) surgieron como una condición previa a la firma del acuerdo por los Hielos Continentales».

Resulta evidente, entonces, que al forzar la exportación del escaso gas desde la Argentina, Chile sabía lo que podría sobrevenir y el riesgo que hoy lo afecta. Es importante aclararlo.

La otra a favor de Néstor Kirchner es en relación con la protesta del GCAB (Comité Global de Bonistas Argentinos) porque un comunicado del Ministerio de Economía dijo que en junio el país informará su segunda propuesta para salir del default con acreedores de títulos. Dicen que «eso no respeta la carta de intención recientemente firmada con el FMI» y que «será una propuesta unilateral».

En toda discusión una de las partes, en este caso el gobierno argentino, tiene que formular una propuesta primero para someterla a discusión sin que sea exigencia su aceptación por los acreedores. Las reuniones técnicas prometidas vendrán después pero sería compartir la soberanía nacional si, para fijar la propuesta de este lado -que será la segunda después de la de Dubai, con quita de 75%-, se deliberara con la contraparte extranjera. Además el gobierno debe informar primero a sus ciudadanos lo que propondrá a los acreedores y eso se hará en junio. La inicial siempre es una propuesta unilateral.

No puede decirse nada en defensa del gobierno Kirchner con respecto al tiempo transcurrido antes de negociar, al desplante que hubo contra acreedores ni apoyar una quita excesiva de 75%, aun cuando pudo ser una estrategia de máxima para negociar mejor. Pero sí se puede decir que ahora los acreedores están envalentonados por las exigencias de forma que quieren imponer.

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