IRSA ya tiene otro filántropo de accionista: el inversor estadounidense Michael Steinhardt, «mago» de los «hedge funds» (o fondos de cobertura), compró un pequeño porcentaje de Inversiones Financieras del Sur. Esta empresa, cuya mayoría accionaria corresponde al CEO y principal accionista de IRSA, Eduardo Elsztain, a su vez tiene 25% de las acciones de Cresud, la que acaba de incrementar su tenencia en IRSA a 11,36%. Vale describir este (aparentemente) complicado entretejido de posiciones accionarias en empresas relacionadas sólo para destacar la importancia que podría tener el ingreso de Steinhardt en el grupo que encabeza Elsztain: sería un paso inicial de futuras inversiones. Cabe recordar que el aporte inicial de George Soros (el filántropo/financista con quien se inició el grupo IRSA) fue de u$s 10 millones. Soros llegó a tener más de u$s 400 millones invertidos en la Argentina hasta que decidió deshacer sus posiciones en mercados emergentes. Cabe apuntar que Steinhardt acaba de donar u$s 10 millones a la New York University; se dice que el monto que pagó para entrar en el grupo IRSA sería levemente inferior a esa cifra.
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Está claro, entonces, que se trata de una modesta apuesta inicial, que podría apuntar a participar en proyectos de mayor envergadura en el país. Puntualmente, lo que tiene entre manos el grupo es el inminente comienzo de las obras en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, luego de superadas las instancias administrativas frente al Gobierno porteño, que trabaron hasta ahora el lanzamiento del proyecto. En el mercado inmobiliario, se estima que se podría comenzar a trabajar en el barrio Santa María del Plata (que así se denominará el emprendimiento en la Costanera Sur) hacia octubre o noviembre de este año, una vez aprobado el estudio de impacto ambiental encargado por el municipio y la posterior audiencia pública. Sin embargo, el inicio estaría programado para los primeros días del año próximo. Los primeros lotes y casas se pondrán a la venta un año después.
En la primera etapa, se harán obras de infraestructura, que demandarían una inversión de u$s 30 millones a lo largo de 15 meses. De completarse todo el proyecto -en un lapso que marcará la evolución del mercado inmobiliario y de la economía en general-, la inversión total rondaría los u$s 700 millones en 10 años, y Steinhardt tendría bastante que ver.
Espacios públicos
Según trascendió, para aprobar el proyecto, el gobierno que encabeza Aníbal Ibarra habría exigido la «donación» de casi un tercio de las tierras de la ex Ciudad Deportiva, para destinarlas a «espacios públicos». Se trataría, justamente, de las más apetecibles en términos de valor: las que dan al río. Tal como adelantara este diario hace algunos meses, IRSA le revendería parte del predio a la constructora estadounidense Pulte, que hará allí barrios de casas de precio medio y medio-alto. Lo mismo que vienen construyendo en Abril -el country de IRSA cercano a La Plata-y en La Lomada -un barrio cerrado en Pilar-. Todavía están negociando cuál será la extensión de terreno con la que se quedará esa constructora especializada en hacer casas «llave en mano». El proyecto también prevé la construcción de una docena de edificios de departamentos en altura, sobre la parte trasera del predio.
IRSA ya cuenta con otros socios extranjeros, que de algún modo reemplazaron a Soros; se trata de Peabody, un fondo de inversiones inmobiliarias que comparten el banco JP Morgan y el desarrollador inmobiliario Jerry O'Connor. Otro banco de inversión, Goldman Sachs, integra Alto Palermo SA (junto con los chilenos del grupo Said), la mayor operadora de centros comerciales del país. Steinhardt llegó a ganar 40% anual con sus cuatro fondos, lo que le permitió amasar una espectacular fortuna personal. Sin embargo, fuertes pérdidas sufridas en 1995 hicieron que se retirara (a los 54 años) de la montaña rusa de Wall Street. Desde entonces, viene dedicándose a donar la mayor parte del dinero ganado en 30 años en los mercados a obras de caridad.
La clase de fondos que manejó (que llegaron a acumular activos por u$s 2.500 millones) son «cerrados», generalmente limitados a un máximo de 100 inversores, cada uno de los cuales debe aportar, al menos, un millón de dólares.
A diferencia de su colega Soros -que contribuyó verdaderas fortunas al desarrollo del capitalismo en Europa Oriental-, Steinhardt destina sus donaciones a tres frentes: instituciones educativas, museos de arte y -sobre todo-entidades benéficas judías. A pesar de definirse como ateo, su «misión» (dijo repetidamente estos años) es transmitir a la sociedad estadounidense los valores morales del judaísmo secular. Hijo de un joyero de Brooklyn, Steinhardt obtuvo sus primeras acciones como un regalo de «bar mitzvah» (13° cumpleaños); fue uno de los principales apoyos del entonces precandidato Bill Clinton dentro del partido demócrata, y a una hora de Nueva York tiene un zoológico privado (en un predio de 80 hectáreas), en el que mantiene desde un ñandú argentino a cebras africanas.
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