El arribo de Néstor Kirchner hoy a Alemania será más tranquilo que el de su ministro de Economía a Japón. Lo aguarda un gobierno amistoso, del que espera renovar apoyo en el Grupo de los Siete. Claro que no todo será pacífico en tierra germana. Los empresarios de ese país -del que Kirchner desea atraer inversiones-quieren saber cuánta libertad de maniobra en materia de precios existe hoy en la Argentina luego de la avanzada del gobierno nacional sobre la angloholandesa Shell para que bajara los combustibles. Temen que Kirchner se parezca en este punto más a Hugo Chávez que a Lula da Silva.
Berlín, Alemania - El presidente Néstor Kirchner tendrá en este país una semana bastante tranquila, según la agenda que maneja el gobierno alemán. Mañana por la mañana el avión que trasladará al jefe de Estado argentino arribará al aeropuerto militar de Berlín, ocupado, además, por los ministros de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; de Economía, Roberto Lavagna; de Planificación Federal, Julio De Vido; de Educación, Daniel Filmus, y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini. También acompañarán a Kirchner, el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner; los senadores Miguel Angel Pichetto y Carlos Reutemann, y el diputado José María Díaz Bancalari.
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En el avión presidencial también viajarán el presidente de Siemmens en la Argentina, Matthias Kleinhempel; de Daimler-Chrysler, Manfred Mull; Francisco de Narváez y un gran amigo del canciller alemán, el titular en la Argentina de Volkswagen, Víctor Klima.
La primera actividad oficial de la comitiva será visitar la famosa Puerta de Branderburgo, en compañía del gobernador y alcalde de Berlín, Klaus Wowereit. Luego se trasladarán al Rotes Rathaus (la alcaldía) para firmar el libro de los visitantes ilustres, según trascendió de parte del gobierno alemán, ya que fiel a su costumbre la Cancillería argentina no dio precisiones sobre la agenda del Presidente en Alemania.
El miércoles comienzan las reuniones de peso. A las 10, el Presidente -acompañado de los ministros Julio De Vido y Roberto Lavagna- se encontrará con los miembros de la Federación Empresaria, que nuclea a los hombres de negocios más poderosos de este país.
Seguramente Kirchner deberá responder algunas dudas de los empresarios respecto de cuánta libertad de acción para fijar precios tienen sus empresas en la Argentina. Es que el tema de la severa crítica del Presidente a Shell llegó hasta allí. A esta duda se suma la inquietud que aún sigue despertando Kirchner en algunos hombres de negocios, que no terminan de comprender si este presidente argentino se asemeja más a Chávez o a Lula.
El Presidente no se sentirá incómodo en Alemania, por el contrario, el gobierno de Schröder tiene interés en estrechar vínculos comerciales. Es que pocos saben que los alemanes vienen perdiendo la carrera tecnológica respecto de los norteamericanos y han descubierto con beneplácito que la Argentina puede ser un socio estratégico especialmente en lo que se refiere a desarrollos biotecnológicos. Esta razón es la que explica que el viernes la comitiva oficial se traslade a Munich para mantener un encuentro en la Max Plant, el centro de investigación más grande de Europa, y ampliar una serie de acuerdos preexistentes.
Cerca del mediodía del miércoles Kirchner se trasladará en avión a una localidad de la Baja Sajonia, a Wolfsburg -unos 200 km de Berlín- para visitar la planta automotriz de Volkswagen. Esta visita es de especial interés para el gobierno alemán. Schröder es considerado un hombre VW, ya que la empresa apostó hace años a la formación de, en ese entonces, un dirigente sindical. La compañía le pagó sus estudios de abogacía y financió su carrera política y Schröder no olvida que gracias a ello hoy es canciller de Alemania.
El miércoles finalizará con un copa en la embajada argentina pero, como es habitual con este Presidente, con muy pocos invitados. La agenda oficial contempla para el jueves a las 12 el encuentro con el canciller que culminará con un almuerzo breve. A las 17, Kirchner se reencontrará con Köhler, ya no en su rol de titular del FMI sino como presidente de los alemanes. Un cargo importante desde lo institucional pero sin contar con el poder político que sí tiene el canciller.
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