13 de abril 2005 - 00:00

Kirchner contra Lavagna: no reabrirá canje en su gestión

Cada viaje al exterior de Néstor Kirchner sirve para que trascienda más su pensamiento sobre cuanto sucede en la Argentina. Desde Alemania, donde la delegación argentina permanecerá hasta el sábado, se conoció la visión del Presidente sobre lo que pasará con los bonistas que rechazaron la oferta. No se reabrirá la oferta durante la gestión de Kirchner. Bien diferente del acercamiento a organismos que intentó concretar Roberto Lavagna en la cumbre del Banco Interamericano de Desarrollo en Japón. Prometió el ministro una solución para los que no ingresaron al canje, sin indicar cuándo ni cómo lo hará. Fue una señal al FMI, pero rápidamente apagada desde Berlín ayer. La negociación con el organismo vuelve a estancarse, y todo indica que comienza desde ahora una etapa de definiciones. El fin de semana en Washington se reunirán los ministros de los países del Grupo de los Siete, y el caso argentino figura en el menú de temas por tratar junto con la suba en el precio internacional del petróleo. No es la única aclaración que se le hizo a Lavagna. Para Néstor Kirchner, aumentos de salarios no necesariamente pueden derivar en una escalada inflacionaria. Apuestan a que las discusiones se hagan sector por sector sin tomar la productividad como medida para el otorgamiento de subas salariales. El tiempo es lo que escasea, ya que la Argentina sigue pagando vencimientos de deuda (FMI, BODEN y Préstamos Garantizados), pero los recursos propios alcanzan hasta fines de junio.

Néstor y Cristina Kirchner con el alcalde de Berlín, KlausWowereit, en la Puerta de Brandeburgo, en el primer día dela visita a Alemania.
Néstor y Cristina Kirchner con el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, en la Puerta de Brandeburgo, en el primer día de la visita a Alemania.
Berlín - El presidente Néstor Kirchner llegó de muy buen humor a tierra alemana, a pesar de la fuerte presión que está ejerciendo el FMI para lograr una reapertura del canje. La Argentina aspira a encontrar apoyo en el gobierno de Gerhard Schröder frente a esta batalla y, seguramente, lo logrará.

Es que Kirchner está firmemente decidido a no ceder frente a esta nueva exigencia, según comentaban ayer en el entorno presidencial, argumentando que «es el Fondo el que vive cambiando las exigencias. Antes, nos pedían un nivel razonable de aceptación del canje, y ahora, parece que 76% no es suficiente». Fueron las fuentes aún más contundentes, al opinar que el organismo multilateral «no está actuando de buena fe», al presionar para que el país explicite el tratamiento que dará a los bonistas que no se sumaron a la operación.

La pregunta clave es qué significa para Kirchner no ceder. La respuesta -según una fuente oficial que integra la delegación que visita este país-no deja lugar a dudas: «La Argentina está dispuesta a privilegiar a los tenedores de bonos que aceptaron el canje antes que pagarle al FMI», comentaba un allegado al Presidente. Esto significa que la Argentina podría amenazar en caer en default con el Fondo Monetario. «Es que Kirchner está decidido: durante su mandato, no se reabrirá el canje; el tema quedará para futuras administraciones», fue una afirmación contundente.

• Acuerdo

En el entorno presidencial dicen que Kirchner querría lograr un acuerdo con el Fondo que le permita a la Argentina pagar sólo los intereses refinanciando el capital hasta 2007. El Presidente nunca abandonó su idea de poder cancelar la deuda con el organismo financiero, pero es consciente de que se necesitaría contar en el Banco Central con unos 30.000 millones de dólares de reserva, y aún se está lejos de llegar a esa cifra.

Esta dura posición de Kirchner contrasta con la mantenida en los últimos días por Roberto Lavagna, quien admitió desde Japón que podría «haber una solución» para quienes quedaron fuera del proceso de reestructuración de la deuda.

Para Kirchner, este año es decisivo: en octubre verá si el alto índice de popularidad que muestran las encuestas se convierte en votos. Quienes lo conocen bien sostienen que gobernar con 22 por ciento al principio era para el Presidente como «vivir segundo a segundo», y ahora dice que se siente más seguro, pues «vive minuto a minuto». Por eso, saben que no está dispuesto a aceptar condicionamientos por parte del Fondo ni presiones para aumentar tarifas, y tampoco el enfriar la economía.

• Factor

La inflación, si bien le preocupa, piensa que se mantendrá en la franja prevista 6%/ 10 por ciento a pesar de que, según comenta, está convencido de que el dólar debe estar en torno a los 3 pesos.

La lucha contra la inflación es un tema, dicen, que el Presidente toma como personal. Aún se recuerda su dura arenga en contra de la petrolera Shell alentado a los argentinos a no comprarles a las empresas que suban los precios. En esa oportunidad, fue sólo un llamado a los argentinos, en tanto que
con el sector cárnico fue más contundente: mantiene la amenaza de aumentar a 10 por ciento las retenciones a las exportaciones si es que no se producen bajas en el precio de los productos.

Respecto de los salarios, el jefe de Estado piensa que se deben recomponer en forma paulatina y no está de acuerdo -otra vez-con el argumento de su ministro de Economía, de que los aumentos salariales deben darse como resultado de incrementos en la productividad. Es más, según aseguraron ayer a este diario sus colaboradores, Kirchner no cree que la suba salarial sea un factor inflacionario. Más de un funcionario, ante esta posición del Presidente, ve venir un enfrentamiento con Lavagna, pero su círculo íntimo conoce la respuesta: Kirchner no debate con sus ministros. Al Presidente lo obsesiona achicar la brecha entre ricos y pobres, sabe que una reforma tributaria sería el mejor camino, pero es consciente de que hoy las arcas del Estado no pueden renunciar a ningún tributo hasta tanto esté solucionado el flujo de vencimientos externos del país.

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