Kirchner intenta desactivar acto
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En rigor, a duras penas, luego de una ácida discusión, Eduardo Buzzi, titular de Federación Agraria Argentina (FAA), consiguió quebrar ayer la resistencia del entrerriano que insistía con mantener a su gente sobre la Ruta 14 hasta que se firme un acuerdo.
Kirchner transmitió en las últimas horas su furia por el acto de Rosario, malestar que se potenció cuando anotó que varios dirigentes de la oposición, entre ellos Elisa Carrió, participarían de la cumbre agraria.
Ayer, un dato lo tranquilizó parcialmente: las entidades avisaron que no permitirán que ningún «político», ni oficialista ni opositor, se suba al escenario en Rosario. A medias, sugiere que no será usado por críticos al gobierno, al menos partidarios.
Pero no es la presencia de Carrió o la del radical Gerardo Morales lo que incomoda a los Kirchner, sino la masiva movilización de chacareros de todo el país que, según advierten en Casa Rosada, podría ascender a más de 60 mil personas. Un número que ningún partido pudo juntar. Por eso, en paralelo a reclamar que se negocie al menos alguna garantía de que el escenario no se llenará de críticas al gobierno, el ex presidente tomó a su cargo la organización del acto del 25 de Mayo en Salta, que encabezará su esposa, la Presidente.
La pretensión del gobierno es reunir en Salta, donde la logística quedó a cargo del gobernador Juan Manuel Urtubey -mimado de los Kirchner que vivirá el acto como una prueba de fuego-, a más de 60 mil personas para, como mínimo, empardar el volumen de la cita de Rosario.
Kirchner se recuesta en lo que puedan aportar tres gobernadores de la región: Urtubey, el tucumano José Alperovich y el jujeño Walter Barrionuevo. En un segundo pelotón aparecen el radical santiagueño Gerardo Zamora y el riojano Luis Beder Herrera. También llevarán su cuota los piqueteros K.




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