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Kirchner enumeró que la economía "está creciendo y que se ubicará en el orden del 8 por ciento" y aseguró que seguirá "trabajando para que con racionalidad y paulatinamente se solucione el problema de la distribución de ingresos y que no pase como en otras épocas cuando sólo crecían los de arriba".
Al inaugurar una fábrica de ómnibus en el partido bonaerense de San Martín, el Presidente enfatizó que no llegó al Gobierno "a consolidar la injusticia".
"Lo que vine a hacer es a consolidar la justicia social, esa palabra que a muchos les molesta, pero que es fundamental" para la construcción de un país, señaló.
Resaltó que es "muy importante el crecimiento de la inversión" que se está dando en el país y que, según dijo, la llegada de capitales marca "un punto de inflexión" en la economía.
Según detalló, al mismo tiempo "está bajando el nivel de indigencia, de pobreza y el desempleo", que en la medición del trimestre pasado (julio, agosto, septiembre) que se difundirá próximamente se ubicará "alrededor del 13,2 por ciento y a fin de año, seguro que por debajo del 13 por ciento".
Kirchner remarcó que esto significa una gran diferencia respecto del 24 por ciento que se registraba cuando asumió el cargo, en mayo de 2002.
El Presidente también aprovechó la presencia del gobernador bonaerense, Felipe Solá, en el acto, para felicitarlo por la presión que está ejerciendo sobre los evasores.
"Hace muy bien. Que paguen todos los que más tienen", dijo en alusión a la advertencia del Gobierno bonaerense de allanar las cajas de seguridad de los bancos para cancelar las deudas de contribuyentes con el fisco.
En ese contexto, bromeó sobre si el presidente de la compañía TATSA que hoy inauguró una planta que le dará empleo a 400 personas está al día con los impuestos.
"Que empiece por él", dijo Kirchner entre sonrisas.
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