Kirchner tensa otra vez relación con FMI
Declaró en Uruguay que no aceptará «presiones directas o indirectas» para cancelar más de la deuda tras trascender que el Fondo está desconforme y no augura un buen futuro. El canciller Bielsa agregó confusión al decir que «ingreso mayor no es para pagar deuda». Ni que aumentará pagar 3%. El Fondo advirtió que pagar BODEN y Préstamos Garantizados ya insumirá de 4,5 a 5% de superávit. Rocha, ex diplomático de EE.UU. en el país, dijo que no se avanza en «dirección positiva» y que la Argentina «no aprecia la mano que le dio Washington». Otros presidentes no acompañaron su queja contra el Fondo. Aparte se enojaron porque Kirchner hizo esperar a Lula 40 minutos, llegó a una cena 90 minutos después y los desairó para reunión de prensa. Atendió bien sólo al candidato de la izquierda, del Frente de Uruguay y a grupos de tipo social. Kirchner se sigue moviendo internacionalmente con desplantes y provoca reacciones. Internamente también pero no se lo dicen. Firmaron que participen empresas de países socios en obras públicas en otros países. Casi lo único positivo del diálogo.
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El brasileño, convertido en una de las estrellas de la reunión, aclaró puntualmente que no es su costumbre meterse en asuntos internos de otros países y coincidió con su par chileno en que, según su visión, Kirchner no había solicitado ningún apoyo para sus negociaciones con el FMI.
En una evidente respuesta al Fondo (este diario anticipó ayer que después de julio el FMI exigirá un superávit fiscal primario de entre 4,5% y 5%), el presidente argentino, con su habitual tono airado, sostuvo: «No aceptaremos ninguna presión, abierta o encubierta para que aumentemos los pagos al exterior. Ello sólo podría hacerse al precio de reducir el crecimiento y debilitar nuestra lucha por la disminución de la pobreza y por lograr mayores niveles de empleo». Y ya sin disimulo arremetió con lo siguiente: «Sería malo para la Argentina y para el sistema financiero internacional que nos engañásemos con una reestructuración no sustentable, destinada a fracasar en el corto plazo». Kirchner -con el canciller Rafael Bielsa y el ministro de Economía, Roberto Lavagna (el encargado de conseguir letra para el discurso de Kirchner) permanentemente a su lado- alertó a sus pares con franqueza sobre los efectos que podría traer sobre la región y el sistema financiero en general una caída de la negociación con el FMI y los acreedores privados.
• Criterio
Eduardo Duhalde, estrenando su cargo de presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, mantuvo un largo aparte con su viejo amigo Enrique Iglesias, el titular del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) vilipendiado por Kirchner y exorcizado por Duhalde por el apoyo que le dio a la Argentina en los aciagos días de diciembre de 2001 al financiar los primeros meses de los planes Jefas y Jefes de Hogar; para concretar préstamos que permitan la concreción de obras de infraestructura que hagan realidad la integración física del Mercosur.
Un criterio tercermundista fue exhibido por Lula, que se mostró entusiasmado con impulsar una cumbre de presidentes de América del Sur con la Liga Arabe e instó a extender acuerdos comerciales con la India y Africa del Sur como viene haciendo Brasil. Luego se dedicó a mostrar el resurgimiento del Mercosur a quien muchos daban por fracasado cuando asumió la presidencia de Brasil. «Sin embargo, le atribuí prioridad máxima al Mercosur porque entiendo que debe ser un instrumento de expansión económica y de integración productiva.» El brasileño repitió su teoría de que el Mercosur debe ser un proyecto político y no sólo económico, criterio compartido -menos por Batlle- por otros presidentes de la región. De todos modos, el uruguayo se encargó de exhibir una teoría interesante: construir supercarreteras supranacionales con anexos de transporte de energía, gas y petróleo y con una estructura jurídica similar a las hidrovías que ya existen en el continente.
Tampoco mezquinó protagonismo Lagos. El chileno hizo un llamado de atención a sus colegas para que el bloque -Chile se prepara para ser miembro pleno- deje tantos discursos en encuentros múltiples y vaya a reuniones bilaterales y concretas sobre los problemas en común. Como ejemplo de ese pragmatismo propuso tratar las asimetrías económicas como su país lo hará con Bolivia: por cinco años aplicará arancel cero a las importaciones que provengan del país del altiplano al tiempo que durante ese mismo lapso no exigirá resarcimiento alguno por parte de los bolivianos. La aseveración dio lugar para que chanceara con que ojalá Bush nos permita lo mismo a nosotros, mencionando al pasar y con toda intencionalidad el ingreso de Chile al ALCA. De todos modos, para contrarrestar posiciones extremas, el propio Lula se encargó de contestar que los socios del Mercosur no perderán su autonomía ni soberanía para negociar bilateralmente frente a las opiniones que tratan de imponer sólo negociaciones en bloque con terceros países.



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