Estados Unidos, Cuba, Brasil y el resto del Mercosur son los próximos mercados de una exportación absolutamente no tradicional: turrones. Es que al calor de la devaluación la española Lacasa se lanzó a fabricar 15 de sus 45 productos en la vieja fábrica que tiene Chocolates Bariloche en Martínez. «Y desde allí ya comenzamos a exportar y esperamos triplicar nuestras ventas externas en un año», dice José Carlos Lacasa Echeverría, cabeza del grupo golosinero familiar que lleva 150 años de actividad. Según el empresario, «si bien materias primas como almendra o chocolate son 'commodities' y deben ser importadas, el azúcar y la mano de obra, es verdad, son mucho más baratas aquí». Lacasa explica que la diferencia es porque el azúcar europeo «está subsidiado».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El acuerdo de «façon» con Bariloche -en convocatoria de acreedores desde que el año pasado la chilena Ambrosoli se retirara-se puso en marcha en junio, «y desde agosto estamos produciendo aquí», dice. Hasta ahora Lacasa lleva invertidos unos u$s 10 millones en la operación local, entre las máquinas que importó, la puesta a punto de la planta y capital operativo. «Tuvimos que convertirnos en nuestro propio banco, porque aquí no hay financiación», admite.
El cambio de representación comercial a empresa industrial se produjo, obviamente, cuando el tipo de cambio comenzó a hacer impensable la importación de turrones y chocolates desde España. «Nos ofrecieron varias empresas del sector, y al final acordamos con el juez del concurso de Chocolates Bariloche. El contrato es hasta 2005, pero creo que antes de esa fecha definiremos qué hacer, si nos quedamos con esa fábrica o hacemos una nueva: sucede que allí nos faltaría espacio para instalar las máquinas que nos permitirían hacer los productos más sofisticados, como los turrones de Jijona», revela Lacasa.
El acuerdo con el juez incluyó también las marcas de Bariloche -hoy representan 50% de su facturación local-destinadas a un segmento inferior de turrones (Lacasa es «premium») en el que compiten con Arcor y Georgalos. Hasta ahora, la mudanza a la Argentina parece haber dado resultados: «Estimamos que cerraremos este primer año con una facturación de $ 16 millones, pero si tuviéramos capacidad de producción venderíamos 50% más. Y estamos trabajando a triple turno: pasamos de 35 empleados a 135 desde que tomamos la fábrica... De todos modos, pienso que la venta de artículos navideños caerá 20% en relación al año pasado», admite. En esto también influyeron las políticas de compras de las grandes cadenas, que esta temporada estuvieron particularmente conservadoras al momento de hacer sus pedidos. «Nuestro objetivo para el año próximo es estar entre $ 40 y $ 50 millones». A escala global, el grupo factura cerca de u$s 100 millones al año (60% en Espa-ña). «Argentina es nuestra única planta fuera de Espa-ña, y tenemos grandes esperanzas de expandir nuestras operaciones desde aquí a Estados Unidos, Cuba -ambos mercados ya los abastecemos desde aquí- y el Mercosur. Brasil nos asusta un poco, porque requeriría una capacidad de producción que todavía no tenemos. Por eso, después de que pase esta temporada navideña nos sentaremos a pensar qué hacemos aquí. Desde ya, lo mínimo es quedarnos, pero seguramente doblaremos la apuesta por este país maravilloso».
Dejá tu comentario