La Argentina propuso quita de 75% y fijó dura condiciones
El gobierno anunció ayer en Dubai el plan para salir del default con una quita de 75% en el valor nominal de toda la deuda (salvo BODEN, préstamos garantizados y organismos internacionales). Pero además se dispuso no efectuar ningún desembolso por los u$s 15.000 millones de intereses atrasados desde la declaración de la cesación de pagos hace ya 21 meses. Obviamente, hubo rechazo generalizado de los acreedores. "Esto es innegociable", dijo ayer Roberto Lavagna al momento de los anuncios. En las proyecciones presentadas surgieron varios elementos preocupantes. Se insiste en capturar dinero de las AFJP ya que se prevé que 50% de sus fondos hasta 2018 se volcarán a la compra de nuevos títulos públicos. La quita de 75% en realidad será mayor si se toma en cuenta que los tres nuevos títulos que se ofrecen en reemplazo de los que están en default tendrán una tasa de interés menor a la de mercado y un plazo de pago mayor. Se confirmó que el gobierno designará bancos para que asesoren en la difícil tarea de convencer a los inversores a que acepten la propuesta argentina. Se descuenta que una buena parte optará por seguir adelante con los juicios contra el país a la espera de una mejor oferta del gobierno.
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•Definición
«Haría falta un superávit de 8,8% del PBI para pagar toda la deuda actualmente en default», advirtió el ministro para justificar la necesidad de avanzar con una quita sustancial.
Estos tres títulos -se adelantóestarán nominados en cuatro monedas distintas: dólar, euro (agrupará toda la deuda emitida en distintas monedas europeas durante los '90), yenes y pesos. De esta forma, el menú básico de bonos a emitir asciende a una docena. Los títulos elegibles para ingresar en la reestructuración son 152, nominados en siete monedas distintas y corresponden a ocho legislaciones.
Nielsen explicó que en las próximas semanas se avanzará con la designación de un sindicato de bancos para definir el canje de la deuda propiamente dicho. «Nuestra principal expectativa es lograr la confianza de los acreedores, base principal de cualquier negociación», señaló antes de repasar los cuadros preparados con los «Lineamientos de la Reestructuración de la Deuda Soberana», según el título del trabajo presentado.
El funcionario también reconoció que un objetivo central de la renegociación es volver a tener acceso a los mercados: «Debemos facilitar un retorno responsable a los mercados de capitales que permita asegurar el cumplimiento de los compromisos que se asuman en la reestructuración», señaló.
Quedaron varios aspectos a resaltar de la presentación efectuada por Nielsen:
• La relación de la deuda respecto del PBI descenderá drásticamente tras la reestructuración, pasando de 150% a menos de 90% automáticamente después de la operación.
• 56,5% de la deuda elegible para el canje está en poder de inversores institucionales y 43,5% en manos de minoristas, un fenómeno inédito por la atomización.
• 38,4% de la deuda está en manos de argentinos, pero sólo 11% de los bonos fueron emitidos por legislación local.
• La porción más importante de los vencimientos de la deuda elegible se concentra entre 2004 y 2008. Luego decae fuertemente hasta 2031, donde se registran vencimientos por más de u$s 10.000 millones por el megacanje de mayo de 2001.
El equipo económico reiteró un concepto en el que venían insistiendo desde su llegada a esta ciudad. El menú de opciones implicará la posibilidad de elegir «entre bonos equivalentes», dándoles la misma oportunidad a todos los acreedores. «No habrá discriminación entre tenedores de títulos», aseguró Nielsen.
El secretario de Finanzas adelantó también que emprenderá una gira en menos de un mes, entre el 20 y el 30 de octubre, por distintas plazas financieras para avanzar en las negociaciones con acreedores.



