Ayer se conocieron en forma oficial más datos que muestran claramente la gravedad que alcanzó la actual crisis económica. El PBI tuvo una caída récord de 16,3% en el 1° trimestre del año. Van 14 trimestres de caída continua de la economía. Nunca en la historia argentina se vio una crisis tan prolongada y acentuada. Ya se perdió todo el crecimiento logrado en la convertibilidad. El ingreso de cada argentino ahora es de 1.732 dólares por año. De ser líderes cómodamente en América latina, ahora se está entre los más bajos, y Paraguay y Bolivia lo superan fácilmente. Es dramática la caída de la inversión: fue de 46,1% en el período enero-marzo y pasó a ser la más baja de los últimos diez años. La deuda pública equivale a la producción total del país en dos años. Aun realizando una quita de capital de 70% a los actuales tenedores de títulos argentinos el pago de la deuda es complicado. Sigue sin haber señales precisas de que se haya frenado la caída. Todo es producto no de una guerra, sino de torpezas propias, como la de creer que se puede gastar sin límites, funcionar sin bancos, no pagar deuda y coronado por una devaluación sin plan.
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