28 de abril 2008 - 00:00

La Bolsa asumió ser termómetro

La Bolsa asumió ser termómetro
Las bajas ni aportan, ni atraen, ni son en absoluto aconsejables para mercados de riesgo que no tienen de dónde tomarse, cuando la pendiente se presenta. Salvo, claro, para la raza de los «osos» -los bajistas de alma y profesión- que, en especial en nuestro medio, nunca resultó un rebaño numeroso. Pero, aunque parezca un absurdo, no es desestimable observar -recién ahora- que nuestra plaza bursátil accionaria recuperó su rol natural: de ser un «termómetro» de lo que se vive en el contexto de un mercado de riesgo. Después de muchos intentos por maquillar inquietudes internas, sólo copiando lo que venía del exterior, se asemejaba a una versión Moreno. Pretendiendo que la realidad no cotizaba, que lo que sucediera en lo político-económico del país al que pertenece no se reflejaría en sus paneles. En el correr de abril, esto se fue modificando, hasta completar ahora otra semana donde quedó aislada y lejos del resto de sus colegas referentes. Con un viernes terminante en su demostración. Con el show de recambio ministerial, el Merval culminó perdiendo 1,31%, contra un Dow subiendo levemente 0,33% y el Bovespa con casi 1 por ciento.

  • Saldo semanal

  • Cabe acotar que otra vez se remató con gran volumen, estabilizado en los $ 152 millones efectivos y con las correspondientes operaciones «especiales», por otros motivos (y donde las brasileñas han sido acciones-mula, llevando capital a Nueva York).

    El saldo del período dejó al Merval con pérdida de casi 4 por ciento, frente a un Dow en suba de apenas 0,35 por ciento y el índice de Brasil allí nomás, con 0,4 por ciento positivo. Lo que para los parientes resultó un tránsito blando, sin brillo y, también, sin recaídas, para nuestro ámbito bursátil local resultó otro martirio. Obviamente, sin culpas de la víctima -la Bolsa- sino por ser espejo donde se reflejaron cuestiones serias. Con lo cual, así como hubo que digerir flojedad, se recobró la dignidad de ser un «termómetro» veraz. Y la Bolsa, afiebrada.

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