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Washington - El creciente brote de coronavirus le está dando a la Reserva Federal un novedoso dolor de cabeza: cómo juzgar el impacto potencial sobre la economía en ausencia de datos confiables sobre la rapidez de la propagación de la enfermedad en Estados Unidos.
El banco central recortó las tasas de interés en medio punto porcentual hace una semana, en un intento preventivo para proteger a la economía estadounidense de la rápida evolución de la pandemia.
No obstante, el presidente de la Fed, Jerome Powell, también dijo que es demasiado pronto para determinar el impacto que tendrá, ya que la mayor parte de los datos en los que se basa la entidad suelen ser demasiados retrospectivos para ser de utilidad.
En su lugar, la Fed está recurriendo a nuevos métodos para evaluar la posible propagación y obtener una lectura de las respuestas locales, cuando las autoridades monetarias sopesan qué medidas monetarias adicionales podrían necesitarse en los próximos días y semanas. “Estoy hablando largamente con epidemiólogos y expertos en cuidado de la salud en todo el país para tratar de interpretar lo que estamos viendo y lo que es probable que veamos”, dijo el presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, en Chicago la semana pasada.
Para los impactos en tiempo real, la Fed de Richmond se está comunicando con funcionarios de ciudades y condados “para comprender cómo se vería esto en nuestras ciudades”, dijo el director de investigación, Kartik Athreya.
Los economistas de la Fed de Minneapolis están monitoreando las transacciones con tarjetas de crédito, mientras que los analistas de la entidad en San Francisco están atentos a una medida diaria de la confianza del consumidor publicada por Morning Consult.
Estas instantáneas podrían mostrar rápidamente si el consumo estadounidense, el motor del crecimiento del país, se está restringiendo. Pero evaluar cuánto tiempo podría durar esto depende de una buena comprensión de la escalada del brote.
El impacto económico “dependerá en gran medida de cuántas personas se infecten, cuántas personas podrán ir a trabajar y cuántas horas podrán dedicar a la producción”, dijo Bart Hobijn, de la Universidad Estatal de Arizona, que fue economista de la Fed durante la crisis financiera.
Para Kaplan, el número de casos nuevos será un indicador clave según se acerca la reunión del banco central del 17 y 18 de marzo, en la que presentará junto a sus colegas de política monetaria su próximo conjunto de pronósticos económicos.
Sin embargo, una lectura precisa sigue siendo esquiva. El Gobierno de Donald Trump ha sido criticado por su lenta respuesta y la escasez de kits de prueba. El número de casos de coronavirus en Estados Unidos aumentó ayer a 1.110, incluidas 31 muertes, con concentraciones de rápido crecimiento en ciudades como Seattle, San Francisco y Nueva York.
“La cantidad de información adicional que tendrán en los próximos días, hasta que estas pruebas estén ampliamente disponibles, será mínima”, dijo Mac Hyman, profesor de Matemática en la Universidad de Tulane y experto en modelos de epidemias.
La única forma en que los especialistas pueden rastrear con mayor precisión la posible propagación de la enfermedad es a través de pruebas más generalizadas para identificar casos, señaló.
Hasta ahora, la disrupción en Estados Unidos se ha concentrado sobre todo en las industrias de los viajes y el turismo, con cancelaciones de vuelos, conciertos y conferencias. Algunas empresas y universidades han dicho a los estudiantes que se queden en casa y tomen clases por internet.
Las restricciones y el costo económico que conllevan podrían aumentar a medida que crece el número de infectados.
Incluso aunque las autoridades monetarias puedan acertar en la velocidad y escala del brote y el alcance de las medidas para contenerlo, eso no significa que puedan superar la incertidumbre que está afectando a los mercados y al público.
“En este momento, es miedo”, dijo Peter Katona, especialista en enfermedades infecciosas de UCLA que ha investigado los brotes virales para los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. “No sabemos cuál es la trayectoria. Nadie lo sabe”.
Agencia Reuters
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