Lula, en tanto, salió ayer a responder con dureza a sus críticos, entre los que se cuentan quienes fustigan esos aumentos de las tasas.
«No está fácil gobernar, pero nosotros vamos a cambiar este país. Claro que lo vamos a hacer con la paciencia de la naturaleza y la sabiduría del pueblo. No vamos a caer en las provocaciones de ningún apuradito», sostuvo.
«Vamos a hacer la reforma agraria para mejorar la calidad de vida de la gente», dijo en alusión a la ruptura en la tregua.
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