La paja en el ojo ajeno pero ¿la viga en el propio?
La recaudación y el manejo de los fondos en la provincia de Buenos Aires siguen siendo motivo de polémica. Luego del debate desatado cuando los diputados bonaerenses se subieron el Presupuesto en 29% (unos $ 33 millones) y limitaron los poderes del Ejecutivo para asignar partidas y designar personal en el Presupuesto provincial que finalmente vetó Felipe Solá, aparece un nuevo cuestionamiento. El subsecretario de Ingresos Públicos, Santiago Montoya -la cara visible de la campaña contra deudores impositivos que está llevando adelante la provincia-está señalado como un moroso, similar a los que persigue. La revista «Veintitrés» publicó en su última edición un reportaje a Montoya, en el que el funcionario explica por qué figura en las bases de datos del Banco Central con cheques rechazados, una cuenta corriente en rojo y un crédito irrecuperable. Es el caso de Mario Rejtman Farah, reciente renunciante de Poder Ciudadano al descubrirse que perseguía a todos los poseedores de « jubilaciones de privilegio» cuando cobraba una por haber actuado sólo un año en el puesto público de auditor de la Nación. Aquí algunas de las principales declaraciones del ahora imputado Montoya.
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-Planteado en esos términos, sí. Pero le explico. Yo ya levanté la deuda que tenía por los cheques rechazados.
-Está bien, figura así porque ante el Banco Central pude presentar esos dos cheques, los otros los perdí, pero le juro que cancelé toda la deuda, si no fuera así, tendría juicios pendientes o condenas judiciales.
-Con esos cheques pagué un autito de unos once mil pesos que le había comprado a mi ex mujer cuando nos estábamos separando. Fue un gran error de mi parte.
-Con mi primera esposa tuve un divorcio muy difícil. El juicio duró cuatro años. Cuando le dije que me iba de casa, en dos semanas me hizo pelota la tarjeta de crédito. Ella tenía una extensión y, cuando me avivé, ya había gastado veinticuatro mil pesos. Como tenía débito automático, la tarjeta chupó toda la plata que había en la cuenta; por eso, la cuenta del Banco Provincia quedó en rojo, y los cheques fueron rechazados. Cuando desde la concesionaria me avisaron que los cheques volvieron rebotados, de a poco, fui saldando la deuda.
-Era un crédito hipotecario de 110 mil pesos por la compra de una casita en Córdoba que se dejó de pagar cuando me separé de mi esposa. Después de cuatro años, la Cámara de Familia que entendió el divorcio me condenó a pagar toda la deuda de ese crédito a mí. Así que renegocié con el Hipotecario los casi setenta mil pesos que se debían, más sus intereses, en cuarenta cuotas, y ahora los estoy pagando.
-Fue una situación no deseable. Ya pagué, pero después de esto, mi imagen quizá-quede un poco dañada, pero mire, yo administré más de mil millones de dólares de créditos internacionales y no tuve un solo problema.




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