4 de abril 2008 - 00:00

La suba en el precio del arroz ya es una preocupación mundial

El precio del arroz seguirá subiendo y afectará especialmente a los pobres de las urbes de gran parte de Asia y África, además de a países como Brasil, Uruguay o Venezuela, advirtió el director del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI), Robert Zeigler.

"La alarma ya ha saltado a los medios de comunicación de todo el mundo" dijo Zeigler, quien desde hace cinco años ha estado alertando a los gobiernos asiáticos del problema que se avecinaba a causa de que el consumo de arroz ha crecido por encima de su producción.

Este biólogo estadounidense, considerado una eminencia en las técnicas del cultivo del arroz, explicó a Efe que las causas del problema son el veloz crecimiento demográfico, las catástrofes causadas por las lluvias en países productores como Bangladesh o Vietnam y graves plagas de insectos en diversas zonas arroceras.

Zeigler apuntó que el aumento del poder adquisitivo de los habitantes de algunas economías asiáticas guarda relación directa con el alza en la demanda de alimentos.

"El incremento de la renta per cápita de los habitantes de Asia ha tenido como consecuencia una mayor demanda de todo tipo de comida, especialmente el arroz", señaló.

El experto indicó que todos estos factores combinados han causado un descenso de las provisiones de arroz, efecto que según apuntó "no es circunstancial sino un problema estructural".

Muchos de los principales países que comercializan en el mercado internacional su producción de arroz han limitado en las últimas semanas sus exportaciones, como en los casos de Vietnam o Tailandia, para asegurarse cantidades suficientes para el abastecimiento interno.

"Actualmente en el mercado del arroz funciona el sistema de puja abierta, el mejor postor se lleva el producto, por este motivo el precio ha subido tanto, en tres meses se ha duplicado" puntualizó Zeigler.

El director del centro de investigación, subrayó que el factor China puede ser fundamental para los precios que el arroz tendrá en el futuro próximo.

"Hace años China tuvo que importar arroz y tal vez tenga que volver a hacerlo, si eso ocurre su Gobierno tiene mucho dinero y podrá comprar el grano al precio que quiera, lo que empeorará la situación para el resto de países".

El gigante asiático es, según Zeigler, el "gran desconocido" pues ha incrementado paulatinamente el precio del grano en el mercado interior para alentar a los agricultores a aumentar la producción y mantiene en secreto el nivel de sus reservas arroceras.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó el pasado febrero un informe poco alentador en el que señalaba que "la demanda de cereales sigue subiendo mientras que las reservas son cada vez más escasas".

El aumento de los precios de los alimentos básicos que se registra en todo el mundo tiene,
para Zeigler, una víctima común: la población pobre que gasta más del 70 por ciento de sus ingresos en comida.

"Los hogares más necesitados tendrán que disminuir los gastos en sanidad o educación para poder pagarse su sustento", vaticinó este biólogo que desde hace tres décadas investiga nuevos métodos de producción del arroz.

Zeigler consideró que para solucionar el problema de la escasez de alimentos básicos, como arroz, maíz y trigo, particularmente en Asia, es necesaria una "segunda Revolución Verde".

"Como ocurrió en los años sesenta nos encontramos ante una necesidad creciente de alimentos en el mundo y debemos buscar posibilidades viables para aumentar la productividad agraria", señaló.

El IRRI, junto con otras instituciones latinoamericanas como el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo de México, desarrolló entonces nuevas semillas de "alto rendimiento" de diversos cereales lo que multiplicó el índice de productividad.

El experto matizó que los gobiernos deben invertir más para mejorar la tecnología agrícola, los métodos de cultivo y las distintas especies de cereal, ya que "se puede producir más arroz con menos agua y con menos terreno".

Hay exportadores marginales como Colombia, Ecuador o Estados Unidos que "pueden jugar su parte" pero que no podrán satisfacer la inmensa demanda de Asia, pues sólo cuentan con una cosecha al año debido a que son zonas de clima templado.

Durante las últimas décadas, muchos gobiernos han recortado sus gastos en investigación, desarrollo y tecnología, con lo que de acuerdo a Zeigler "estamos pagando el precio de esas decisiones equivocadas".

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