La UIA ahora dice que hay crisis energética: afecta a 4.800 empresas

Economía

La escasez de luz y gas impacta cada vez más en las empresas. Julio De Vido se enfrentó ayer con representantes de la Unión Industrial Argentina. En medio de un tenso clima, el ministro de Planificación calificó de exageraciones a los reclamos, ya que para él «la crisis es pasajera». Ayer comenzó el invierno, por lo que la batalla para el gobierno está lejos de culminar. Hay centrales en el Comahue ya sin reservas y, por ende, sin capacidad de generar. Néstor Kirchner insistió en culpar a empresas del sector y, pese al caso Skanska, prometió en 30 días licitar el Gasoducto del Noreste. Habló de «falta de deshielos», cuando en realidad lo que no abundan son las lluvias en la zona cordillerana. La única señal de alivio es que el fin de semana no habría inconvenientes por la menor demanda de luz y gas (de las empresas) y temperaturas no tan bajas.

La situación en las industrias es cada vez más difícil por la falta de energía. A las expresiones conocidas de las grandes empresas, como las automotrices, hay que añadirles innumerables casos de firmas medianas y grandes que sufren los problemas del racionamiento. (Según la Unión Industrial son en total unas 4.800 compañías.)

Por ejemplo, está el caso de una empresa textil de Gran Buenos Aires que tiene totalmente cortado el gas desde el 11 de este mes, y ya estuvo en la misma situación en la última semana de mayo. La planta tiene un contrato de servicio firme con la distribuidora de la zona, pero en el contrato, como en todos los firmados o reformulados desde 2004, se prevé una «ventana» con 36 días de interrupción del servicio.

«Ya hace 28 días que no tenemos gas y recién ahora empieza el invierno, con un pronóstico de días mucho más fríos que los del año pasado, de modo que tenemos que suponer que cuando se cumplan los 36 días, seguiremos sin el producto, y probablemente se utilice el concepto de fuerza mayor, para que no iniciemos acciones por incumplimiento de lo firmado», dijo ayer uno de los directivos de la planta fabril.

No obstante, el empresario reconoció que la falta de gas se soluciona con fueloil que, afirmó, se consigue en el mercado local, aunque implique mayores costos. En su opinión, la mayor dificultad proviene de las restricciones en el uso de electricidad.

En su caso, tiene contratada una potencia de 1,7 megavatio, de los cuales debe reducir alrededor de 0,9 de megavatio entre las 18 y las 23. (El horario se extendió de 22 a 23 desde el miércoles y se mantuvo ayer, pero si no se acumulan más reservas de agua en las hidroeléctricas del Sur, las limitaciones pueden extenderse a más horas durante el día.)

Para reemplazar la electricidad, la empresa necesita contar con un generador propio, pero estos equipos son muy caros si se procura reemplazar toda la energía que no se puede usar. Si la empresa no cumple la orden, debe pagar $ 3.000 por megavatio/hora de castigo, lo que, en el caso de una restricción de 800 megavatios, implica un gasto superior a $ 10.000 diarios.

Otra de las dificultades es que el aviso de restricción está siendo recibido por las empresas con muy poca anticipación, unas dos o tres horas como máximo, cuando, en el caso de procesos continuos, se necesitan por lo menos tres horas para pararlos y, en el caso de otros más complejos, harían falta 24 horas.

En principio, se sabe que el gobierno está intentando que Cammesa, la empresa mixta que controla el despacho eléctrico, formule por lo menos una programación semanal para que las industrias sepan con anticipación cómo actuar.

No obstante, como el sistema está operando al límite, una falla inesperada puede cambiar el escenario, porque se está generando electricidad con muy pocas reservas. Pero también puede suceder lo contrario. Así, por ejemplo, el miércoles a la mañana Cammesa tenía programadas restricciones para todo el día durante jueves y viernes. Pero hubo algunas lluvias en el Comahue que mejoraron el nivel de reservas, y se registró menos frío en Capital y Gran Buenos Aires, por lo cual el consumo residencial se mantuvo levemente hacia abajo.

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