30 de diciembre 2004 - 00:00

La UIA fue a la CGT para acordar salarios

Héctor Méndez
Héctor Méndez
La cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) aceptó jugar de visitante el primer «chico» de su partida con la CGT. Los dirigentes empresariales se reunieron con sus pares de la central obrera para comenzar a delinear el escenario económicogremial de 2005. La reunión en la sede de la calle Azopardo terminó con promesas de futuras labores conjuntas, buenos deseos para el año que comienza y el compromiso de jugar el segundo «chico» en el predio que tiene la UIA en Avenida de Mayo, en febrero.

Al histórico edificio de la CGT concurrieron el titular de la UIA, Alberto Alvarez Gaiani; su designado sucesor a partir de abril, Héctor Méndez; el vicepresidente, Héctor Massuh; el secretario, Juan Carlos Sacco; y el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja. Los recibieron con asado y vino Don Valentín los tres secretarios generales de la CGT: Hugo Moyano, José Luis Lingieri y Susana Rueda, acompañados por Armando Cavalieri, Vicente Mastrocola y Juan Manuel Palacios.

• Temas

Según algunos de los participantes de la reunión la charla giró alrededor de dos temas básicos:

• La posibilidad de generar un acuerdo-marco entre empresarios y sindicalistas, que serviría justamente como guía para futuras negociaciones salariales. Hubo acuerdo en que habrá que intentar recuperar durante 2005 buena parte (o el total) del poder adquisitivo perdido por el sector laboral desde el fin de la convertibilidad. Los dirigentes de la UIA se apuraron en aclarar que ya hay industrias que dieron aumentos por encima de la inflación (el plástico, por caso, al que pertenece Méndez); los sindicalistas respondieron con una larga lista de sectores que continúan gravemente retrasados a pesar de haberse visto beneficiados por la devaluación y la recuperación de las ventas internas. Los industriales lo admitieron, pero adujeron que cualquier aumento por encima de la inflación acumulada desde diciembre de 2001 deberá estar en función de un incremento en la productividad, única forma de no afectar ni el crecimiento, ni la recuperación ni la competitividad de las empresas. Agregaron que prefieren que de aquí en más todo incremento salarial sea convenido a partir de negociaciones bilaterales, sin la aparición de « decretazos» oficiales, negociaciones que se guiarían por el acuerdo marco. «Esta es la única vía si queremos garantizar tres años más de crecimiento de la economía a 8%, lo que a su vez garantizará la mejora de los ingresos reales», dijo uno de los dirigentes empresariales. Los sindicalistas expresaron su profundo desacuerdo con el planteo: pidieron incrementos por encima de la inflación acumulada, aduciendo que la pérdida del salario real supera ampliamente ese guarismo.

• El otro punto fue la necesidad de combatir juntos -cooperando con el gobierno el creciente empleo informal. Aquí sí hubo amplio acuerdo, porque cada trabajador «en negro» es un aporte menos para los sindicalistas, y las empresas formales tienen como uno de sus principales enemigos a los empleadores que no pagan las cargas sociales, lo que les da una enorme ventaja competitiva sobre quienes tienen a todo su personal «en blanco». Se recordó que el empleo informal ronda 40% y alguno aventuró que ya se acerca a 50% de la fuerza laboral activa. Un sindicalista agregó que es cada vez mayor la brecha salarial entre los empleos formales y los «en negro», en virtud de los aumentos decretados por el gobierno, y que obviamente no llegan al sector informal. Ambos sectores acordaron trabajar en un plan de combate al empleo informal que posteriormente le presentarían al gobierno.

A la salida (el asado duró algo más de dos horas),
Alvarez-Gaiani dijo que la UIA quiere aumentar el salario mínimo «acorde con los montos de inflación que hubo».

• Insistencia

Pero los dirigentes cegetistas insistieron con su pretensión de llevar ese mínimo a $ 735, que es el valor teórico de la canasta básica de alimentos.

Finalmente, por la tarde, se distribuyó un documento suscripto por todos los presentes en Azopardo, en el que UIA y CGT se comprometen a
«apoyar el proceso productivo en marcha» y «dirigir sus esfuerzos hacia la continuación del desarrollo nacional, con inclusión social y fortalecimiento del mercado interno».

Allí se agrega que trabajarán juntos para «propiciar la distribución más equitativa del ingreso con crecimiento de la producción, del empleo y la calidad de vida de los trabajadores a través del mejoramiento del poder adquisitivo de los salarios».

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