Los empresarios de la Unión Industrial Argentina resolvieron proponer en el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil que ese sueldo no supere los $ 400, lo que supone un aumento de $ 50 sobre el nivel actual de remuneraciones. Además, los industriales pretenden que se convoque a convenciones colectivas de trabajo para que las escalas salariales de las empresas sean fijadas según la compañía o la rama de actividad. Es decir, que no sea el Consejo del Salario el que obligue a aumentos de sueldos que después no pueden ser asimilados por muchas pymes sin sacrificar gravementesu competitividad. Esta postura compromete a todos los sectores de la UIA, es decir, al oficial que encabeza Alberto Alvarez Gaiani, y a la corriente Industriales, que lidera el grupo Techint. Cuando vuelva a reunirse el Consejo, mañana, ésta será la posición que adopten los representantes del sector y los abogados que los auxilian en sus negociaciones ( DanielFunes de Rioja, Carlos Etala y Julio Caballero). De manera informal, los hombres de negocios ya conversaron esta postura con Roberto Lavagna y Julio De Vido, aunque queda todavía una tratativa pendiente con Carlos Tomada, el ministro de Trabajo.
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Hubiera bastado esta decisión patronal para que el Consejo convocado por Tomada entrara en estado de coma. Pero ayer hubo otro episodio que garantizó el colapso de ese organismo. Néstor Kirchner declaró que el salario mínimo no debería ser inferior a los $ 450. Es decir, sugirió una cifra superior a la que el propio sindicalismo ortodoxo estaba reclamando, moderadamente: $ 425. Para completar su operación mediática, el gobierno explicó la declaración del Presidente como un intento de garantizar que «los gordos» no pidieran un salario más bajo del que corresponde. Esta conducta oficial enardeció a la CGT. Sus principales dirigentes se reunieron ayer por la tarde y resolvieron abrazarse al reclamo de la Central de Trabajadores Argentinos, que conduce Víctor De Gennaro: «El mínimo debe ser de $ 730, como pide el vocero del gobierno que es De Gennaro», comentó un gracioso.
La retracción de los empresarios se explica con distintos argumentos. El principal es que los básicos de convenio nunca son inferiores al salario mínimo. Por lo tanto, hay actividades -comercio o sanidad, por ejemplo-en las que los básicos podrían alterarse sustancialmente por el aumento del salario que fije el Consejo. Con un dato adicional:muchas convenciones colectivas contienen cláusulas «gatillo» por las cuales todos los salarios de la pirámide y muchas remuneraciones complementarias son calculados como múltiplos o proporciones del sueldo básico. Conclusión: el aumento del salario mínimo se trasladaría proporcionalmente a toda la escala salarial en muchos sectores.
Los empresarios quieren evitar este comportamiento de la política de ingresos y remitir cualquier recomposición a lo que marca la ley: negociaciones colectivas entre empresarios y trabajadores, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada sector o zona.
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