10 de junio 2001 - 00:00

La volatilidad económica lleva a una recuperación desigual en la industria siderúrgica de la región

Analistas: Silvina Aldeco-Martínez, Buenos Aires 54 (114) 891-2126; Reginaldo Takara, São Paulo 55 (11) 5501-8932; Santiago Carniado, Méjico 52 (5) 279-2013



s Brasil incrementado la producción de productos de mayor valor agregado
s México, bajo la presión de una demanda debilitada
s Argentina aún padece la recesión doméstica
s Chile, el crecimiento económico esperado debería conducir a una demanda de acero sostenida.


Standard & Poor's considera que la industria metalúrgica de América Latina está comenzando a revertir la tendencia negativa registrada a lo largo de los últimos dos años, gracias a la incipiente recuperación de la industria metalúrgica internacional (que se observa a través del leve incremento de los precios internacionales y las mejores perspectivas en los mercados Asiáticos), y en la medida que las economías latinoamericanas comienzan a mostrar señales de crecimiento que, si bien resultan desparejas, son sólidas en algunos de los países involucrados. En lo que concierne a la región, las perspectivas son mejores para Brasil y, en menor grado, Chile. En tanto que México y en particular en Argentina, se han visto afectadas por la desaceleración de la economía estadounidense en el primer caso y una importante recesión local en el segundo, razón por la cual no parecen estar en condiciones de mostrar mejoras significativas en el 2001.

El crecimiento del consumo y la producción de acero en América Latina superó al del resto del mundo durante los años 90 y es probable que la tendencia continúe a lo largo de la próxima década. Durante los últimos siete años, el consumo de acero crudo en América Latina creció a una tasa promedio anual del 4%, lo que contrasta significativamente frente al crecimiento anual promedio del 2% en el resto del mundo. Estos diferenciales de crecimiento derivan en una mayor dispersión que favorece a América Latina en períodos durante los cuales la región no se vio afectada por shocks, como es el caso del período 1994-1997 --cuando el crecimiento aparente del consumo de acero fue cuatro veces superior al del resto del mundo. Por otro lado, en aquellos períodos en los que la región se ve afectada por crisis regionales o internacionales, esta tendencia se revierte. Tal es el efecto registrado en 1999, por ejemplo, cuando la producción de acero en la región disminuyó en un 9% en comparación a los valores registrados en 1998 debido a la recesión generalizada en toda la región latinoamericana con motivo de la devaluación de la moneda brasileña (el Real).

Sin embargo, el importante crecimiento potencial para el mediano plazo se explica en razón del extremadamente bajo consumo de acero per cápita (al nivel de 90,7Kg.) que presenta la región en relación con la de otras economía industrializadas (alrededor de 350 Kg. para la Unión Europea, 340 Kg. para los países del NAFTA, y 280 Kg. para Australia y Nueva Zelanda).


En lo que concierne a la región Latinoamericana, Brasil y México son definitivamente los productores líderes. No obstante en los últimos años, también otros países como Argentina, Venezuela y Chile han logrado mejoras en la competitividad respecto del mercado internacional por diversos motivos:

§ Cuentan con buen acceso a mano de obra, materia prima y energía de menor costo;
§ Reformas económicas y políticas implementadas durante fines de la década de los años 80 y comienzos de los años 90 han creado una industria siderúrgica en su mayor parte privatizada y con una mayor orientación hacia el libre mercado; y
§ Han implementado agresivos programas de inversión orientados al logro de mejoras de eficiencia, incremento de la calidad y expansión de la capacidad productiva.

Varios de los productores de acero regional, ya han recurrido a los mercados de capitales internacionales para financiar sus planes de inversión de capital, y se espera que otros tantos requieran financiamiento externo durante los próximos años. La flexibilidad financiera de las acerías latinoamericanas se ha visto significativamente limitada por la depresión de los mercados de capitales locales y la falta de préstamos bancarios comprometidos. No obstante, algunos productores importantes han logrado obtener fondos en los mercados internacionales. A pesar de que el ritmo de la emisión de deuda y otras transacciones financieras internacionales ha disminuido en los últimos dos años, se espera que resurjan hacia comienzos de 2002.

La industria latinoamericana del acero ha sido históricamente muy inestable, afectada tanto por la volatilidad de precios y volúmenes del mercado internacional que responde a los fundamentals de la industria; como así también por la volatilidad intrínseca de la región. Dicha inestabilidad ha planteado importantes desafíos a las compañías establecidas en la región. Pero, de todas las crisis internacionales y regionales que afectaron a la región latinoamericana durante los últimos cinco años (incluyendo la crisis económica Asiático-Rusa a fines de 1997 y 1998, y la “risis del Tequila”luego de la devaluación del peso mexicano en 1995), la crisis derivada de la devaluación del real brasileño en enero de 1999 fue una de las peores para la industria, dado que afecto de manera significativa los niveles de consumo de acero de la región. Las industrias automotriz y de la construcción, que se cuentan entre los mayores usuarios de acero, fueron algunos de los sectores más afectados. Durante 1999, la caída en la producción automotriz en Brasil alcanzó un 15,5% (en tanto que durante la crisis del Tequila, subió un 3%). Por otro lado, los sectores de la construcción y automotriz de Argentina cayeron un 8,3% y 33,4%, respectivamente, en comparación con las caídas del 5,9% y 30,2% durante la crisis de la devaluación del peso Mexicano.

El deterioro de los fundamentals de la industria del acero en la región durante 1999 y 2000 derivó en una presión hacia la baja de las calificaciones y perspectivas de las compañías de acero. Los cambios de calificación realizados durante el último año incluyeron la disminución de la calificación de Hylsa S.A. de C.V. e Ispat Mexicana S.A. de C.V. (ambas Mexicanas), reflejando el ambiente macroeconómico negativo y las políticas financieramente más agresivas de las compañías. Por otro lado también se produjo el retiro de la calificación de Altos Hornos de México S.A. (AHMSA, también de México), que continuaba en estado de incumplimiento. En Argentina, se disminuyó la calificación de Acindar Industria Argentina de Aceros S.A. debido a que la compañía continuó evidenciando un desempeño financiero más débil del esperado como resultado de una profunda recesión local. Sólo las calificaciones de Grupo Imsa S.A. de C.V. e Industrias CH S.A. de C.V. se mantuvieron sin cambios.

Si desea solicitar el artículo completo, el cual incluye el análisis detallado de Brasil, México, Argentina y Chile, puede contactarse a [email protected]

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