Nos igualamos al Dow Jones, al menos en la rebaja semanal de ambos índices -con 1,4 por ciento para cada año- y consolándonos un Bovespa que decayó de modo más notorio, con 4,1 por ciento.
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Volvió a quedar en claro que los inicios de 2005 no resultan propicios para los mercados de riesgo, pisando -de tal manera- en forma más sigilosa la pendiente del Merval, más en el conjunto del sistema, que por una pérdida porcentual que resulta bien tolerable. Y, dentro de los desarrollos mortecinos del período, destacó de modo especial la carencia de negocios que, la única vez en la que se acomodaron en alza fue en la rueda donde se generó la caída más fuerte en precios. Indudable presencia de ciertas órdenes de mediano porte, por los vendedores, que no tenían contrapartida absorbente.
Se remató la etapa semanal con un signo positivo en el Merval, casi de medio por ciento, pero donde el monto negociado se fue hacia el pozo. Con algo más de $ 22 millones de efectivo, se alcanzó esa mejoría, jugando los indicadores al revés de lo clásico.
Se bajó con volumen, se reincorporó algo con negocios en baja. Todo tan desajustado como el «show» que están dando en el exterior nuestros funcionarios, desdiciéndose entre ellos, amonestados unos, soberbios otros, y sin que lleguen a saberse cuáles son los réditos de la gira.
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