El presidente del Banco Central, Martín Redrado, anunció ayer medidas para que aumente el crédito de largo plazo. Es una de las trabas existentes hoy en la economía. Como los ahorristas en general depositan a menos de 6 meses, los bancos no prestan más allá de ese tiempo. Concretamente, el Central premiará a las entidades que otorguen créditos a más de dos años. Lo hará permitiéndoles diferir las pérdidas en sus balances que generaron los amparos de ahorristas tras la pesificación. Serían cerca de $ 2.600 millones los que estarían en condiciones de ser otorgados por esta resolución. Es importante el monto en cuestión. La intención es positiva y el impacto dependerá como siempre de la confianza que genere el gobierno. Es que las empresas saldrán a demandar créditos en la medida en que perciban que no habrá cambios en las reglas de juego. Son inversiones lo que hace falta hoy en varios sectores de la economía. Los créditos del exterior son limitados a las grandes empresas y, por ende, el financiamiento en la plaza local es clave para fomentar las inversiones en sectores que hoy están al tope de la capacidad productiva y que pueden terminar subiendo precios.
Según el economista Miguel Bein «es positiva e implicaría un cambio importante en los bancos con efecto inmediato en el financiamiento y, por ende, en la actividad».
El rojo por los amparos pagados surge de la diferencia de cambio entre la devolución del depósito al tipo de cambio de mercado y el de la pesificación a $ 1,40 más CER que se resolvió en 2002.
Esta iniciativa se había estudiado hace varios meses y ya contaba con la recepción positiva de las distintas cámaras bancarias. Ahora la entidad que preside