Las claves para entender por qué la crisis en Turquía no es únicamente económica

Economía

Said Chaya, profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones internacionales de la institución, analizó el contexto interno y externo del país y destacó aspectos claves para comprender la situación del país islámico.

Una crisis económica envuelve a Turquía. El fuerte hundimiento de su moneda y la imposición de aranceles por parte de EEUU al acero y aluminio motivaron al presidente Recep Erdogan a llamar a la población a que vendan el oro y los dólares para salvar a la lira y evitar un desplome aún mayor. Said Chaya, analista internacional especializado en Medio Oriente, brindó un breve esquema que contribuye a entender aspectos de la situación actual a raíz de una pregunta simple y a la vez compleja: ¿es esta situación únicamente el resultado de los vaivenes de los mercados?.

Profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, Chaya hizo hincapié en un análisis del contexto interno y externo de Turquía. "Erdogan ganó las elecciones presidenciales en Turquía manteniendo un discurso hostil hacia el mercado y remarcando la necesidad del control político de las instituciones monetarias", señaló el catedrático universitario.

Recep Erdogan.

"Tras su confirmación en las urnas, obró como dijo: nombró a su yerno ministro de Finanzas, el nombramiento del gobernador del Banco Central pasó a ser responsabilidad del Poder Ejecutivo a través de un decreto", dijo Chaya y profundizó que el mandatario también "hizo público su rechazo por los intereses que cobran los bancos tradicionales, en oposición a lo que ordenan preceptos islámicos".

En ese sentido, señaló que al resultar fortalecido "por la fuerte victoria en las urnas, haciendo uso de una retórica religiosa que lo ha llevado a él y a su partido al poder desde hace más de una década y tomando medidas tendientes a implementar una política económica poco ortodoxa, el surgimiento de un contexto de desconfianza entre el presidente y los mercados tiene cierta lógica tras su contundente victoria en junio pasado".

Donald Trump y Recep Erdogan.

Asimismo, remarcó que en cuanto al contexto externo la disputa que mantiene el país islámico con Estados Unidos es un condimento indispensable para comprender la actualidad. "El pastor protestante de nacionalidad estadounidense Andrew Brunson fue detenido en Turquía en 2016, acusado de haber colaborado con Fethullah Gülen en la organización del golpe de Estado fallido de ese año, y de estar vinculado a movimientos kurdos antigubernamentales. El clérigo islámico Gülen está refugiado en Estados Unidos desde 1999. A fines del mes pasado, Trump fue, como siempre, explícito en sus medidas: avisó en Twitter que sancionaría a Turquía por tener "de rehén" a Brunson", dijo.

El mandatario estadounidense cumplió con su amenaza: "Primero se congelaron activos de algunos ministros y finalmente impuso importantes sanciones económicas", agregó Chaya y destacó que se trata de un "hecho inédito" dado el hecho de que Estados Unidos y Turquía "estaban en buenas relaciones y son aliados en OTAN". "Esto generó enorme desconfianza en los inversores", afirmó.

Para el profesor, "Trump sabe cómo organizar exitosamente este tipo de salidas con alto nivel mediático" pero también su par de Turquía. "Erdogan tiene experiencia en poner a su favor contextos desfavorables", resaltó, y puso como ejemplo el desenlace del fallido golpe de Estado, el cual "derivó en un fortalecimiento de su figura". "La campaña que EEUU ha organizado en su contra ha sido convertida en un 'compre nacional', llamando al boicot de los productos norteamericanos. En el contexto regional, Turquía redoblará su apoyo a Irán, condenando las sanciones impuestas a Teherán tras la salida de Washington del acuerdo nuclear. De esta manera, se acercará vertiginosamente al enemigo más importante que tiene Trump en Medio Oriente", concluyó Chaya.

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