Se intentó, pero no se pudo, aunque el índice estuvo a las puertas de quebrar los 1.700 puntos en su expresión máxima. Tampoco estaban los recintos exteriores enviando señales demasiado entusiastas, prevaleciendo la atonía que había imperado desde la tarde anterior. El Dow en zona neutra, el Bovespa apenas alcista, al Merval no le quedaba más que emplear la «ley del Ave María»; tirar un golpe hacia arriba... y rezar. Lo mejor que se consiguió fue colocar una marca de ola en la playa, como graficaba Charles Dow, sabiendo que al retirarse las aguas igualmente dejarían bien marcada la zona. Que la llevó al poste de los 1.698 puntos, aunque estuvo en mínimo de 1.772, y quedando con un cierre negativo de 0,3%, con 1.681 puntos. El volumen estuvo dentro de lo que puede esperarse de estos días, con $ 45 millones para acciones, que sirven mucho más para sostener que para avalar incursiones más audaces. Ni tanto, ni tan poco, trepando algún escalón después de sufrir cifras bastante más pobretonas.
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Tampoco se verificó liquidez abundante en el resto de los segmentos, prueba de ello es que lo logrado por acciones cubrió 12% de franja, a pesar de ser humilde suba. Y lo que destacó del movimiento es que las principales fuentes de negocios y de fuerza en el índice ponderado -Tenaris y Galicia- se vieron acosadas de ventas, como para darles espaldas a las subas y decreciendo -en ambos casosen términos de más de 1%. Destacada, entre las líderes, la plaza de Agrometal -con 4,5%- y del «panel general» nuevamente sobresalió Della Penna, una del grupo Massuh que entró en zona de gracia: ayer, casi 10% de suba. La acción de Gas-BAN bien entonada pudo hacerse de 5% de mejoría. El día se movió con parsimonia, esperando estímulos. Y ayer, no llegaron.
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