3 de noviembre 2004 - 00:00

Lavagna ante empresarios, lanzó el nuevo Mercosur

Fue un día agitado para varios dirigentes empresariales: al pedido de audiencia al Presidente por el tema ART se sumó la reunión con Roberto Lavagna alrededor del tema que más les quita el sueño: Brasil.

En el salón Padilla del Palacio de Hacienda, el ministro de Economía les adelantó a los empresarios el contenido de un documento que transmitió a las autoridades brasileñas en el que, básicamente, se pide «volver al Tratado de Asunción», pero hasta tanto instrumentar una serie de políticas comunes que vayan superando las dificultades actuales.

Lo escuchaban Alberto Alvarez Gaiani ( titular de la UIA), Federico Nicholson (Ledesma), Héctor Massuh (papeleros), Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Luis Betnaza ( Techint), José Ignacio de Mendiguren (grupo Industriales), Carlos Heller (Banco Credicoop/Abappra) y Guillermo Matteoli ( biotecnología).

El «paper» que les entregó Lavagna, idéntico al que les dejó a funcionarios del socio del Mercosur, comienza recordando el contenido del Tratado de Asunción; allí se establece que los países miembro deberán garantizar la libre circulación de bienes y servicios entre los países, un arancel externo común, la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, y la armonización de sus legislaciones en las áreas pertinentes.

«Queremos que en nuestra relación con Brasil se cumpla lo que hasta ahora no se cumplió
-dijo el ministro-, pero hasta tanto esto suceda habrá que poner en marcha instrumentos concretos para que el Mercosur funcione adecuadamente».

Entre otros puntos, el documento del ministro contiene los siguientes capítulos:

• Desajustes estructurales: lo primero será definir qué se entiende por «desajustes», y una vez determinado esto, qué hacer cuando se producen (¿cuotas de importaciones, salvaguardas, otras restricciones comerciales?).

• Documentos para desajustes sectoriales: podrían adoptarse medidas similares a las descriptas en el ítem anterior, pero limitadas a los sectores puntualmente en conflicto.

• Política de «ecualización»: se refiere a la necesidad de armonizar el desarrollo integrado de los sectores en los que las empresas tienen actividad a ambos lados de la frontera ( automotrices, línea blanca, indumentaria).

• Códigos de conducta para las multinacionales que actúan en la región: sería similar al que aplica la Unión Europea, y que penaliza (incluso con la retirada de los beneficios comunitarios) a los grupos que «saltan» la frontera buscando beneficios adicionales. Se trata de evitar las «mudanzas» de plantas de un país al otro, y que toda la inversión quede en un solo país del Mercosur.

• Tipo de cambio: determinar qué porcentaje de distorsión entre el peso y el real puede ser «aceptable» y no afectar de manera decisiva la relación bilateral (como ya sucediera en el pasado).

• Política fitosanitaria para el sector agroalimentario: se intentará que ambos países apliquen las mismas medidas de protección contra las plagas, las enfermedades del ganado, etc.

Poco después de terminada la reunión con los empresarios,
Lavagna -en conferencia de prensa-dijo que «el problema del Mercosur no son las instituciones, sino la falta de instrumentos económicos que aseguren que la integración sea intraindustria y que unifique las cadenas de valor.» Y confirmó que, según la óptica del gobierno, «no se está cumpliendo el tratado de Asunción; lo que nosotros exigimos es el cumplimiento de los tratados sectoriales.»

El tema será tratado «in extenso» el próximo 24, cuando en ocasión de la Conferencia Industrial que organiza la UIA diserten el propio Lavagna y los cancilleres Celso Amorim y Rafael Bielsa. Cuando le preguntaron a Lavagna si se haría eco de las molestias de los empresarios brasileños respecto de las restricciones al ingreso de (por caso) electrodomésticos de ese país, el ministro respondió: «No estamos acá para atender molestias».

Dejá tu comentario

Te puede interesar