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El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha dicho que es una «pillería» la argumentación contraria a la política ya declarada del gobierno de que los préstamos garantizados y otros títulos domésticos deben ser perjudicados en comparación con los BODEN. El acto de «pillería», sin embargo, lo comete Lavagna al discriminar entre ahorristas argentinos. Y como se explica más abajo, el pillaje se acomete, además, dándoles a los ahorristas argentinos que «le prestaron la plata al Estado» un peor tratamiento que a los ahorristas que «depositaron la plata en un banco». No deja de ser interesante el eventual argumento que los «ahorristas bancarios» obtuvieron (con todo derecho), lo que era justo por haber hecho más público su reclamo, mientras que los ahorristas tenedores de bonos (que no obtuvieron lo que era justo) no lo hicieron por no haber hecho tanto ruido. La diferencia jurídica entre ambos reclamos, sin embargo, no existe. Y de existir, sería a favor de los que le confiaron sus ahorros al Estado, como también se demostrará más adelante. De todos modos, no se plantea la discriminación contraria, es decir, tratar mejor a los tenedores de bonos que a los ahorristas bancarios. Sólo se propicia poner en un pie de igualdad a todos ellos.
Ausentes entonces (1) el presupuesto que justifica la aplicación del principio del «debtor-in-possesion» porque no hubo financiamiento o contraprestación a favor del Estado, y (2) el otorgamiento de privilegios especiales a los tenedores de los BODEN porque en la emisión de estos títulos no se acordó una protección expresa, la resolución de esta situación depende de principios de política financiera y de justicia.
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