A través del ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el gobierno salió el fin de semana a asegurar que «está preparado para soportar las presiones», que surjan del proceso de reestructuración de la deuda. Así, buscaron restarle dramatismo a los titulares que reflejaron la inminencia de embargos contra activos del país y aprovecharon para atacar nuevamente a los acreedores que están presentando demandas judiciales contra la Argentina. Incluso, el pago mañana en $ 870 millones en BODEN es tomado por el gobierno como una muestra de fortaleza ante los embargos. Lavagna recordó que fue el propio gobierno el que no solicitó una nueva prórroga ante el juez neoyorquino Thomas Griesa, que en octubre había dado 90 días antes de habilitar la posibilidad de embargos.
•Fondos buitre
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«Los bienes privados están absolutamente protegidos, no tienen nada que ver. En todo caso el demandado es el Estado. Y hay bienes públicos que están protegidos por convenciones internacionales, como las embajadas», aseguró el funcionario.
Una vez más, se refirió a los fondos buitre que están demandando al país por el default al indicar que «las sumas en juego son muy elevadas y aparece infinidad de gente que viene detrás de grandes comisiones».
Y aprovechó para atacar una vez más -aunque sin mencionarlo explícitamenteal italiano Nicola Stock, que encabeza el comité global de acreedores, al señalar que «en algunos casos se trata de gente que trabaja para bancos internacionales que están siendo objeto de juicios porque colocaron bonos argentinos en 1999 y 2000, cuando era obvio que íbamos camino a una crisis».
Añadió que esos bancos «están siendo demandados en sus países de origen también porque colocaron acciones de Parmalat o de Enron, e intentan desviar la atención para que las acciones sean contra el gobierno argentino».
El funcionario explicó que «si decidiéramos cambiar la oferta -cosa que no vamos a hacer y que el presidente (Néstor) Kirchner repitió hasta el cansancio-y hubiera que pagar más, no va a ser el gobierno quien tenga que pagar, porque en realidad está en juego la recaudación impositiva, que sale de la sociedad».
•Manipulación
«Hay algunos sectores -agregó el ministro-que por interés ideológico o porque a veces hacen de idiotas útiles y son manipulados desde el exterior, que quieren presentar esto como una cuestión entre los acreedores del exterior y el gobierno.»
El ministro insistió en que quienes proponen «que el Estado pague un poco más, le están pidiendo a sus compatriotas que paguen más impuestos».
En cuanto al visto bueno que la Argentina obtuvo por la aprobación de las metas del FMI, el ministro elogió el voto favorable de Estados Unidos y Francia en el directorio, ya que «actuaron positivamente protegiendo el sistema internacional de una crisis», y lamentó la abstención de Italia, «porque es malo que los intereses económicos de corto plazo pesen sobre los lazos históricos». También votaron por la abstención otros dos países del G-7: Gran Bretaña y Japón.
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