18 de noviembre 2004 - 00:00

Lección de Jintao a Congreso: para negociar, sean pacientes

Hu Jintao, presidente de China, lee su mensaje ayer ante la Asamblea Legislativa. Decepcionó Hugo Toledo al escuchar la traducción al castellano con auriculares. Se creía que era uno de los pocos presentes que entendían el chino con claridad.
Hu Jintao, presidente de China, lee su mensaje ayer ante la Asamblea Legislativa. Decepcionó Hugo Toledo al escuchar la traducción al castellano con auriculares. Se creía que era uno de los pocos presentes que entendían el chino con claridad.
Con la mayor elegancia a que puede llegar la diplomacia de Pekín, el presidente Hu Jintao les dio una clase ayer a los diputados y senadores reunidos en la Asamblea Legislativa de toda la fuerza y la paciencia negociadora que la Argentina puede esperar de China. Tras enumerar la importancia que su gobierno les da a las relaciones entre ambos países, Jintao comenzó a explicar al Congreso «qué» era China: «Teniendo en cuenta el amplio interés de ustedes por la situación de mi país, me permito aprovechar la ocasión para hacerles una breve presentación», arrancó.

Si alguno de los presentes tenía dudas sobre el concepto de tiempo y paciencia para conseguir una meta en la filosofía oriental, Jintao ayudó a despejarlas: «China es un país con civilización antigua que data de 5.000 años y cuenta con una historia gloriosa en la revolución popular moderna», les dijo.

Todo el discurso tuvo un claro sentido de planificación a futuro de un país que sabe que el tiempo no es la variable más complicada por manejar dentro de un proceso de desarrollo. El mensaje quedó claro, aunque el gobierno argentino pareció no entenderlo en algún momento: quien se tomó 5.000 años en llegar a donde está y considera como cercanas sus metas de crecimiento de aquí a 2040, no tiene apuro en definir cuestiones que pueden ser la base de su liderazgo desde ahora hasta dentro de 500 años.

Jintao
les enseñó a los argentinos en el recinto de Diputados, a qué llaman los chinos desarrollo futuro: «En 2003 el PIB de China alcanzó 1,4 billón de dólares. Hemos fijado la meta para el futuro desarrollo, a saber: concentrar toda la fuerza para construir en todos los sentidos una sociedad modestamente acomodada y cuadruplicar en 2020 el PIB, para llegar a los 4 billones de dólares con una cifraper cápita de 3.000 dólares», un número bajo de ingresosi se lo compara con los países centrales, pero que adquiere dimensiones siderales si se tienen en cuenta los 1.300 millones de habitantes que ya hoy tiene China.

Muchos de los presentes abrieron los ojos en ese momento y comenzaron a hacer cálculos sobre las diferencias: a fin de año, el PIB argentino llegará a u$s 141.000 millones.

• Determinación

Fue justo cuando Jintao habló de los beneficios para todos de ese crecimiento, utilizando un lenguaje propio de un estadista que está determinado a impulsar una nación líder en la Tierra, un discurso que sólo se les escuchó hasta ahora a mandatarios norteamericanos: «Nos asiste la convicción de que el desenvolvimiento de China no solamente elevará el nivel de vida de los 1.300 millones de chinos, sino también generará más oportunidades para el desarrollo de los demás países del mundo, incluida la Argentina», prometió.

La visita de Jintao comenzó con la recepción por parte de
Daniel Scioli: «Le damos la más afectuosa y cordial bienvenida a esta gran casa de la democracia que es el Congreso de la Nación, y en este histórico salón Eva Perón», a las 11.13 de ayer. En la previa de la Asamblea Legislativa, organizada en honor del visitante, el clima era cordial pero con la tensión que imponían las diferencias culturales e idiomáticas, más la ansiedad por eventuales anuncios, que pegaron el faltazo.

«Hay una gran expectativa de los representantes del pueblo y de las provincias por escuchar su palabra»,
siguió el vicepresidente con halagos. «Tuvimos una fructífera conversación con Néstor Kirchner y coincidimos en afianzar la asociación estratégica entre ambos países», devolvió gentilezas Hu Jintao.

Imperturbables los funcionarios orientales siguieron a la comitiva cuando se desplazó el chino hasta el recinto, donde lo recibieron con aplausos sostenidos los presentes. Aunque no hubo mayores efusividades.

Scioli
desplegó un -inesperado, a oídos de los opositores- discurso sólido, con la intención de contribuir al entendimiento entre Kirchner y su colega del Lejano Oriente. Nada improvisado, por cierto. Jintao, por el contrario, alabó la importancia de las relaciones sino-argentinas y, por las dudas, dedicó un largo rato a explicar las impactantes cifras económicas de su país.

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