El conflicto lechero será desarticulado recién dentro de los próximos sesenta días si el gobierno, los tamberos y la industria llegan a un acuerdo sobre el precio de la materia prima. En esta discusión, que se prevé ardua, será involucrado el hipermercadismo, que «termina de fijar con sus condiciones de pago el precio que reciben los productores por la leche», según dicen en el sector.
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De la mesa de concertación para el sector lácteo convocada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación participaron ayer tamberos, industriales y funcionarios de las principales provincias lecheras. Pero el hipermercadismo no había sido invitado intencionalmente con el argumento -no aceptado públicamente-de «simplificar las negociaciones». Pero apenas transcurridos pocos minutos de la reunión, el presidente de la Unión General de Tamberos, Guillermo Draletti, ya manifestó su disconformidad por la ausencia de uno de los integrantes de la cadena de la leche. «Hoy se discutieron algunas medidas paliativas para el sector, pero no se discutió en concreto el precio de la leche. Hay otra parte de la cadena comercial que tiene mayor margen como para absorber este aumento», dijo luego el tambero-gremialista.
Lo cierto es que recién la semana próxima se comenzará a discutir el futuro del precio de la leche en medio de las presiones de los tamberos, que piden que se les pague 0,24 de peso el litro, y de los industriales, que aseguran que no podrán afrontar ese costo e insisten en pagar $ 0,20 por litro y realizar aumentos progresivos hasta 23 centavos recién en julio.
• Tormenta
El encuentro de ayer sólo sirvió, entonces, para definir la formación de dos comisiones de trabajo: una tratará los mecanismos para la fijación de precios, cómo llegar a precios internacionales, adecuación de plazos de pago, administración de oferta y producción, mercado interno y externo, promoción de exportaciones y mecanismos de financiamiento. La segunda mesa tratará aspectos vinculados con el control comercial e higiénico-sanitario y el control de la evasión. «El sector está rezagado, con un mercado interno en medio de una tormenta tras la devaluación y un mercado externo casi inexistente», sostuvo, por su parte, el presidente del Centro de Industriales Lecheros, Ricardo James, que representa a todas las usinas lácteas del país, las que ya presentaron aumentos de entre 10% y 25% en los principales productos durante las últimas semanas, aunque dichas subas se debieron a los mayores costos de insumos industriales tras la devaluación. Al ser consultado sobre la posibilidad de fijar un precio de 0,24 de peso para el litro de leche, tal como piden los tamberos, James fue rotundo al afirmar que «hoy no podemos absorber este precio y tendríamos que trasladarlo al consumo».
Funcionarios de las provincias lecheras, tamberos y representantes de la industria debatieron, y no se pusieron de acuerdo, sobre los métodos para resolver el conflicto lechero. Se tomarán 60 días para encontrar una solución.