4 de septiembre 2001 - 00:00

Ley PyME: ¿se crea un nuevo INdeR?

Después de la alegría que generó la aprobación de la Ley PyME, empezaron a aparecer las primeras dudas respecto de que este sistema funcione idóneamente y no termine, como siempre sucede en la Argentina, generando más desfalco en las cuentas fiscales del país. Las dudas se depositan sobre el FogaPyME, el fondo que dispone de $ 100 millones para reasegurar el actual sistema de garantías que funciona en la Argentina, las llamadas SGR. Las SGR son sociedades que dan avales a las PyMEs, con dinero aportado por los socios partícipes de estas SGR. Los socios partícipes aportan di-nero al fondo de la entidad porque a cambio ese dinero queda exento del Impuesto a las Ganancias. El objetivo del FogaPyME que crea la nueva ley es reasegurar a estas SGR, quedando de esta forma el papel del reaseguro en manos del Estado. Si la SGR contrata el reaseguro, retendrá para sí la parte del riesgo que no reasegure y transferirá al reasegurador el resto de la responsabilidad. Ambito Financiero recopiló las opiniones de altos especialistas en este mercado, y todos coinciden en cuatro puntos: 1) Pese a las buenas intenciones, el FogaPyME terminará igual que el ya liquidado INdeR. 2) Será muy difícil para el FogaPyME controlar que las SGR no le pasen la mayor parte de su cartera «sucia». 3) Entre los criterios para otorgar los reaseguros, desde la SePyME dijeron que priorizarán los proyectos regionales y las cadenas de valor, lo que incrementa el riesgo más que si se otorgaran reaseguros a SGR abiertas, donde el riesgo está más diversificado. 4) Habría que abrir el juego a que las SGR puedan reasegurarse internacionalmente, lo que además jerarquizaría el sistema. Reproducimos aquí algunas de las opiniones recogidas por este diario:

El Fondo de Garantías PyMEs (FogaPyMEs) fue sancionado para y por las PyMEs. La intención del legislador no fue generar esquemas que compitan con formatos de negocios como las compañías de seguros, sino dotar a las PyMEs de una Ley que las tenga como principales protagonistas y que las proteja al momento de negociar fuentes de financiamiento competitivas.

Las SGR representan una nueva figura jurídica que no tiene antecedentes en nuestro país. Tanto internacionalmente como en la Argentina, estas sociedades cumplen el rol de ser avalistas de PyMEs, asumiendo riesgos por cuenta y orden de dichas empresas. Por lo tanto, hay que aceptar que el concepto riesgo lleva necesariamente a encontrar semejanzas con las compañías de seguros. La diferencia fundamental entre las SGR y las cías. de seguros radica en el objetivo principal que por ley se les ha fijado a las SGR, es decir, el de facilitar a las PyMEs el acceso al crédito.

Estas sociedades difícilmente resulten atractivas por la rentabilidad que pueden generar como unidades de negocios independientes, dado que por su naturaleza deben propender a la baja en los costos de financiamiento de las PyME. Por lo tanto, el punto de equilibrio económico sería el objetivo más natural para estas compañías. Esto se ratifica en las 8 SGR que operan en la actualidad.

FogaPyME

En el sistema de SGR de España existe desde hace varios años la Cía. Española de Reaseguramiento SA (CERSA), que opera como entidad de segundo piso en la que las SGR de aquel país descargan parte del riesgo que asumen con sus PyMEs asociadas. Esta figura nació varios años después de la creación de las SGR, y como necesidad de contar con la posibilidad de compartir el riesgo que asumían estas entidades de primer piso. Por definición, CERSA es deficitaria, ya que su operatoria afecta de manera directa el presupuesto nacional, siendo la comisión que cobra por el reaseguramiento de las SGR, una mínima parte del costo del sistema.

Hasta aquí, los antecedentes que fundamentan el FogaPyME, que al igual que la CERSA española, cumpliría el rol de reasegurador del sistema de garantías.

Hasta aquí, parecería que todo «cierra» razonablemente, pero... estamos en la Argentina. Un país donde no se puede dejar de asociar el FogaPyME con su no deseado primo hermano del mercado asegurador: el
INdeR.

Y tampoco se puede dejar de recordar cómo terminó el INdeR (fue liquidado) como instituto reasegurador de nuestro país. Por lo tanto, es muy lógico pensar que existirían grandes posibilidades de replicar la experiencia. Sobre todo, teniendo en cuenta que se estaría trabajando en un mercado, el de las SGR, que aún no ha madurado.

Analogía

Las buenas intenciones de la Ley PyME no se ponen en tela de juicio, simplemente no puede dejarse de construir la analogía que se impone con el malogrado sistema reasegurador de nuestro país. La exposición a la discrecionalidad y manejo no homogéneo que lógicamente implica la medición de los distintos riesgos a garantizar por cada SGR traerá aparejadas situaciones que, siendo propias de cada SGR (sectoriales y/o regionales), terminarán siendo trasladadas a todo el sistema vía afectación de la integridad patrimonial del FogaPyME.

Desde este enfoque, entiendo que resultaría más provechoso, sobre todo en las actuales condiciones de astringencia presupuestaria a nivel nacional, que
el reaseguramiento quede en manos privadas. Esto, paradójicamente, «reaseguraría» el correcto reaseguro. En este juego de palabras, se plasma la diferencia entre medidas preventivas y medidas correctivas. Lo preventivo se lograría aplicando la necesaria figura del reaseguramiento, pero desde quien sabe y vive de ello, esto es, las compañías internacionales de reaseguro.

Esto llevará necesariamente a una mayor jerarquía crediticia de los avales emitidos, ya que los mismos contarían con una seguridad y calidad que excederían las fronteras de nuestro país, transformándose en verdaderos facilitadores de líneas de crédito internacionales que podrán canalizarse de manera directa entre las PyMEs argentinas asociadas al sistema. Lo correctivo podría llegar a ser tratar de «justificar», en un futuro no demasiado lejano, por qué la historia del FogaPyME terminó siendo muy similar a la ya conocida historia del INdeR.

¿Podremos en esta nueva oportunidad tomar medidas preventivas?

En la respuesta a esta pregunta, descansa una parte importante del destino de muchas PyMEs de nuestro país. Esperemos no repetir la historia.

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