Salvo para los domicilios -de pobres y ricos- y las pymes, habrá tarifas eléctricas libres. ¿Qué significará? Que las empresas volverán a ver incrementados sus costos de producir porque las concesionarias eléctricas recargarán sus ya agobiadas espaldas (por avances sindicales, impositivos y fallos laborales) con un aumento que incluirá el que no tendrán los domicilios ni las pymes. En este último caso las beneficiadas con el congelamiento de las tarifas de electricidad deben tener menos de 80 empleados y no facturar más de un millón de pesos por año. Es una despiadada política oficial antiempresas, antiinversión, antiproductividad, antiempleo. En definitiva es antipaís.
El gobierno anunciará en las próximas horas un aumento en las tarifas de la luz para las empresas. Trascendió que se acercará a los valores existentes en el precio de mercado o mayorista que existe en la actualidad y que casi duplica el costo actual. Tal como fuera reiterado en diferentes oportunidades por funcionarios del área y al igual que en otros servicios públicos, se decidió que no afectará a usuarios residenciales. Pero se agregó también a las pymes en la excepción de los aumentos para las que se aplicaría la definición ya dispuesta en otras oportunidades de 80 empleados como máximo y una facturación menor al millón de pesos anual.
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Hasta el momento se sabía que el precio de la energía mayorista (no los costos de transporte y distribución) se iban a liberar cuando estuvieranterminadas las nuevas centrales de Buenos Aires y Santa Fe.
También se esperaba que en mayo se incrementen las tarifas apuntando al objetivo ya fijado de que a fin de año se ubiquen las tarifas en dólares a los valores existentes antes de la devaluación. La medida trascendida ayer va en esta dirección aunque quizá más rápido de lo previsto inicialmente.
Lo que desde el gobierno se intentará reducir es el impacto inflacionario de estos aumentos.Serán mayormente inevitables: las empresasque no son pymes están viendo incrementarsus costos periódicamente lo que en definitiva se traslada a precios ante la imposibilidad de absorberlos. A esto se sumará en el corto plazo un procedimiento similar para las industrias que consumen gas (si no todas mutarían su provisión de energía por ser de menor costo). No está claro en este último caso cuándo ocurriría pero no se demoraría tampoco la decisión del gobierno al respecto.
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