Se van conociendo datos de los pasos que se darán inmediatamente tras el cierre de la oferta por el default en materia económica. Anticipando ya un resultado con alta aceptación, el FMI está preparando el envío de una misión técnica para el 15 de marzo. Trascendió que habrá un nuevo programa a 12 meses, pero sólo con metas cuantitativas. Esto significa que únicamente el gobierno deberá alcanzar los objetivos de superávit fiscal y tope a la emisión de dinero. De privatizadas, sólo un compromiso ligero de avanzar con nuevos contratos.
Sí está generando debate en la cúpula del Fondo -encabezada por Rodrigo de Rato- cómo encajará el programa con la Argentina cuando por los estatutos se prohíbe financiar a un país que mantiene atrasos con inversores privados. Es que sólo cuando se llega a 95% de aceptación, imposible para la oferta argentina hoy, el FMI da luz verde. Por ello es que en teoría se exigiría a la Argentina que, si el canje tiene una aceptación de 80% por ejemplo, que quede claramente especificado de qué manera se tratará de sumar 20% restante.
Hoy, Roberto Lavagna y el propio Néstor Kirchner dejan en claro que no habrá otra oferta. Ni se que prorrogará la misma. Es lo que deben decir. Pero no sería de extrañar que en algún momento -¿luego de las elecciones de octubre?- la misma propuesta a bonistas que hoy está cerrándose se reabra sin ningún cambio para intentar aumentar levemente, aunque más no sea para complacer al FMI, la adhesión total al canje. De hecho Roberto Lavagna con el canje de BODEN por el «corralito» tuvo esa línea.
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