Llega a u$s 726.000 millones deuda con futuros jubilados
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Si se aprobara la reforma actual, la ANSeS, además de haber acumulado sin ningún justificativo los recursos de las provincias se habrá apropiado de u$s 28.000 millones de los afiliados a las AFJP. A cambio, contraerá nuevos pasivos previsionales que no han sido siquiera contabilizados por el gobierno para fundamentar su propuesta, ni se ha analizado su sustentabilidad futura.
Este cálculo de cuánto «promete graciosamente» pagar la ANSeS a nuestra población, asegurando que el traspaso al sistema de reparto es muy conveniente, lo hemos realizado aplicando las técnicas actuariales vigentes. Sus resultados son lapidarios. La deuda previsional que deja este gobierno gracias a la moratoria, los pasajes a reparto y la propuesta de rediseño actual, asciende, a valor presente, a u$s 726.000 millones (247 por ciento del PBI). Para atender esa deuda, contamos con aportes y contribuciones previsionales futuros por sólo u$s 264.000 millones (90 por ciento del PBI).
El resto del pasivo (157 por ciento del PBI) deberá ser afrontado con el superávit actual de la ANSeS (unos u$s 7.000 millones) más los fondos administrados por las AFJP (u$s 28.000 millones), menos la parte de todos esos fondos que son títulos públicos (u$s 17.000 millones). A esto habría que restarle los fondos que la ANSeS usará a gusto del Tesoro nacional, y no de los jubilados, intensivamente durante 2009 y para la campaña electoral. Pero aun sin contabilizar ese desvío de fondos, el déficit previsional, a valor presente, asciende a u$s 442.000 millones, es decir, 150 por ciento del PBI.
En 2003, cuando comenzó la gestión Kirchner, ese mismo déficit ascendía a u$s 60.000 millones y era equivalente a 40 por ciento del PBI. Con las sucesivas ampliaciones de la cobertura de la vejez, cargadas sobre las espaldas de la ANSeS, ese monto ascendió a u$s 254.000 millones (86 por ciento del PBI).
A ello contribuyeron la moratoria previsional (un verdadero subsidio sin aportes), el aumento de la PAP de 0,85 por ciento a 1,50 por ciento por año de aporte (para tentar los traspasos de las AFJP a reparto en 2007, lo que igualmente no sucedió), la ampliación de la coberturapor aportes incompletos,las pensiones a ex combatientes, etc.
Esta última reforma que se pretende aprobar ahora obligará a la ANSeS a un enorme esfuerzo. Esto se debe a que los afiliados a las AFJP ya pagaban al sistema de reparto la contribución patronal, a cambio de una contraprestación futura mínima (la PBU), con el objeto de redistribuir sus ingresos entre todos. Ahora recibirán de reparto mucho más de lo que recibían antes. Semejante gentileza representa nada menos que otro 64 por ciento del PBI de incremento en el déficit actuarial nacional.
La era K, que se concibe a sí misma como fiscalmente responsable y que tiene en el desendeudamiento una de sus principales banderas, ha creado su propio festival de endeudamiento para las próximas generaciones, septuplicando el déficit previsional, el que creció en u$s 382.000 millones. Este déficit, que deberá financiarse con el correr de los años, es equivalente a 2 ½ veces la deuda argentina actual en títulos públicos. No ha habido otro festival de semejante magnitud en la historia reciente, ni siquiera en la era Duhalde, cuando se triplicó la deuda en términos del PBI, para compensar la pesificación asimétrica.



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