El 80% de los profesionales tienen trabajo y un salario promedio de $ 1.200, mientras que quienes completaron la secundaria o siguieron estudiando sin llegar a ser universitarios tienen un salario promedio de $ 656 y sólo 62% trabaja. Los datos surgen de un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) que asegura, además, que quienes no terminaron la educación secundaria tienen un salario promedio de $ 440 y sólo 59% tiene trabajo.
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«Los datos muestran que avanzar en el sistema educativo no es garantía absoluta de una buena inserción laboral, pero sí aumenta considerablemente las probabilidades de conseguir un empleo y, además, que sea de mejor calidad», consideró la entidad.
Las siguientes son las principales conclusiones del informe de IDESA:
• Los jóvenes de hoy que no terminaron la secundaria (60% de los que tienen entre 18 y 25 años) cuentan con altísimas probabilidades de tener una vida laboral plagada de desempleo y pobres remuneraciones, por lo cual, la preocupación del gobierno por aumentar la inversión en educación es correcta y muy pertinente.
• Para que el anuncio del gobierno no quede en un mero enunciado, además de aumentar la inversión en educación, es necesario cambiar las actuales reglas de juego del sector que premian la mediocridad.
• La distribución de recursos entre niveles educativos no responde a las prioridades sociales. El sistema educativo público recluta personal bajo la lógica de ofrecer bajos salarios a cambio de bajos niveles de exigencias. Esto desalienta a la gente talentosa, porque el que se capacita y se sacrifica cobra lo mismo que el que se aprovecha de los estatutos docentes para evadir su compromiso con la excelencia.
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