29 de agosto 2001 - 00:00

LLEGARÍA INVERSIÓN DE $ 2.500 MILLONES (29/08/2001)

El grupo francés Pechiney está estudiando la posibilidad de radicar una planta de elaboración de aluminio en la provincia de Tierra del Fuego, en la que invertiría u$s 2.500 millones. La decisión se tomará a fin de año, cuando el directorio del cuarto fabricante de aluminio del mundo elija entre la Argentina, Canadá y Australia, las otras dos alternativas que tiene a consideración.

La planta estaría ubicada en la ciudad de Río Grande y tendría una producción estimada en las 460 mil toneladas anuales. Los franceses ya habrían cerrado un preacuerdo con sus connacionales de la petrolera Total Austral para que los provea del gas natural -el principal insumo de esta industria-, necesario para la producción. La planta, funcionando a pleno, requeriría unos cinco millones de metros cúbicos al año, que llegarían a través de un corto gasoducto a construir desde los pozos que tienen en la zona.

• Compromiso

Asimismo, la provincia se habría comprometido a concluir el puerto de aguas profundas que tiene a medio construir. En este sentido, el próximo 9 de setiembre se decidirá a cuál de las dos empresas que se presentaron a la licitación para hacer el puerto (una argentina, otra brasileña) se le adjudica la obra, cuyo costo está estimado en unos u$s 100 millones. A partir de la adjudicación la provincia saldría a buscar el financiamiento.

«Es verdad: Pechiney está haciendo estudios desde hace más o menos seis meses, y nos dijeron que la cuestión se define antes de fin de año»
, dijo a este diario Alberto Revah, ministro de Economía fueguino. «Tenemos contactos permanentes con sus técnicos, y una delegación de funcionarios de nuestro gobierno viajó a Francia para explicar algunos aspectos operativos e impositivos.»

• Beneficios fiscales

El ministro adelantó que se está trabajando en otorgar ciertos beneficios fiscales («a nivel de impuestos provinciales») como incentivo para lograr la radicación y que se solicitó al gobierno nacional que asuma una actitud similar con algunos gravámenes federales. «Lo están estudiando», dijo Revah.

Según fuentes de la empresa, la planta fundidora sería el «banco de pruebas» de una nueva tecnología denominada AP50, perfeccionada por técnicos de Pechiney luego de diez años de investigaciones.

La construcción de la planta insumiría unos
tres años, lapso a lo largo del cual se irían desembolsando los u$s 2.500 millones. En la obra trabajarían unos 600 operarios y, una vez inaugurada, daría empleo a 300 personas. Esta cifra, exigua por donde se la mire, demuestra una vez más que grandes inversiones no necesariamente tienen correlato directo con número de puestos de trabajo. Cabe apuntar que Tierra del Fuego tiene un nivel de desempleo cercano a 12 por ciento; una de las condiciones que habrían conversado empresarios y funcionarios es justamente que tanto quienes intervengan en la construcción como los futuros operarios de la planta sean gente ya radicada en la zona.

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