Héctor Recalde, una de las «amenazas»
que se ciernen sobre ellos, según los empresarios.
Dicen que sus proyectos de ley no
apuntan a evitar la informalidad, sino que la
alientan.
Proyectos de legislación laboral, fijación de precios y financiamiento a las pymes: ésos son los tres temas que encabezan las preocupaciones del sector empresario, según media docena de dirigentes consultados por este diario. Las iniciativas del diputado Héctor Recalde encabezan cómodamente este ranking, pero inmediatamente detrás vienen algunos fallos de la Justicia laboral, la negativa del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, a aceptar retoques en precios en función de mayores costos y las altas tasas que deben pagar -en el mejor de los casoslas empresas chicas y medianas al momento de querer financiarse.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De todos modos, la percepción de la coyuntura entre industria y servicios/comercio difiere grandemente: si bien la cuestión laboral es una preocupación compartida, dirigentes del sector comercial expresaron otras, incluso de raíz política.
Todo esto, desde ya, en el marco de una actividad que crece sin pausas, y de una rentabilidad muy recuperada en la mayoría de los sectores.
Pensamiento
Veamos entonces qué piensa el empresariado argentino sobre estas cuestiones centrales; desde ya, y como viene sucediendo desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia, todas las opiniones fueron expresadas bajo el más estricto «off the record», sin dudas por temor a malquistarse con el gobierno.
Legislación laboral: la máxima preocupación de los empresarios industriales y los de servicios, aunque un industrial se ve más afectado hoy por la falta de cobertura en accidentes de trabajo que un comercio o un banco. «Si bien lo peor que le podría pasar a la actividad es que se aprueben los proyectos de Recalde, que sin dudas lo que harán es fomentar aún más la informalidad laboral, también nos llama la atención que no se resuelva el bache legal creado por el fallo de la Corte Suprema en lo que hace a los límites de cobertura por accidentesde trabajo», dijo uno de los dirigentes consultados. El empresario admitió que en este sentido se está trabajando junto con el Ministerio de Trabajo en un nuevo proyecto de ley de ART, «superador» de los dos que se habían elaborado en esa cartera y en la de Economía el año pasado. «Estamos cooperando muy bien y tenemos buenas expectativas», agregó.
Sin embargo, el camino no parece tan despejado en lo que hace a los controvertidos proyectos de Recalde, que ya provocaron más de un chisporroteo entre el diputado y las entidades empresarias (dura solicitada incluida). «La única solución que vemos en el horizonte es que el Ejecutivo le ponga un freno», se esperanzó otro consultado. No parece que vaya a suceder: la única iniciativa de Recalde que pasó a votación, la de «ius variandi» (facultando a los trabajadores a pedir mediación judicial y hasta ir a juicio en caso de que el empleador les modifique sus tareas) obtuvo sanción ficta -la que se produce cuando se deja transcurrir el período para vetarla-.
Fijación de precios: si bien el plazo « oficial» para la vigencia de los acuerdos que suscribió Moreno con las principales empresas alimentarias vence el 30 de junio, se sabe -y este diario lo ha publicado- que habría intenciones de prolongar la vigencia de esos valores hasta fin de año. Los más pesimistas arriesgan: «Hemos escuchado que el gobierno vería con agrado que este virtual congelamiento se prolongue hasta pasadas las elecciones del año próximo». La gran preocupación de los industriales es qué pasará «el día después». Respuesta: «Sabemos que, al menos por ahora, es impensable liberar totalmente los precios, pero creemos que el gobierno tiene que empezar a considerar qué pasa con los artículos a los que se le han aumentado los insumos». Por eso, varios dirigentes del sector ya están tirando líneas con funcionarios para empezar a sacarle punta al lápiz y ver qué precios pueden retocarse. En sentido inverso, desde el comercio dicen que esta preocupación «la vemos más como un tema macro que sectorial: nosotros no fijamos precios». Sin embargo, reconocen que al ser la cara que ve el consumidor las iras por cualquier suba que se produzca terminan recayendo en el comerciante. Y si bien nadie prevé explosiones o protestas masivas por algún valor que aumente, tampoco nadie quiere jugar esa ficha. En cambio, aunque pueda parecer controvertido hacia afuera y los empresarios se quejen de su estilo «demasiado frontal e insultante a veces», la figura de Moreno ya ha dejado de causar inquietud: se sabe que no es más que un instrumento y que no es él quien fija políticas o decide medidas concretas.
Financiamiento para pymes: un alto dirigente industrial dice, simplemente: «No hay». Es una vieja queja del empresariado, que afirma que -a pesar de que las pymes cumplen y la exposición que toma un banco prestándoles es muy inferior a la de un gran grupo- «les cobran tasas impagables en el mejor de los casos, porque la mayoría no puede ni pasar por la puerta de un banco». Desde el comercio admiten que esto puede ser verdad, pero agregan que «es un problema sólo para los que quieren crecer».
Desde la industria responden que «justamente es ése el problema: muchas pymes no pueden aprovechar el buen momento de la economía para crecer y crear más empleo porque no tienen con qué expandir sus fábricas».
Falta de un horizonte de política económica a mediano plazo: si bien este «problema» no ocupa el tope del ranking, varios empresarios consultados lo mencionaron. «No logramos salir del día a día; no tenemos -ni nosotros ni el gobierno- una visión de mediano plazo que nos permita elaborar estrategias y saber hacia dónde navega el barco», explicó uno de ellos.
Discurso antiempresa de algunos políticos: un dirigente del sector comercial reconoció que es una tendencia que comienza a verificarse en algunos discursos. «Parece que algunos políticos han decidido ganar votos con un discurso antiempresarial. Esto, desde ya, desalienta y hace pensar si vale la pena invertir en el país.»
Al margen de quejas puntuales o sectoriales (como, por caso, el problema de las tasas de abasto y de publicidad vigentes en la provincia de Buenos Aires y en muchas intendencias), esto completa el listado de las preocupaciones generales del empresariado -la encuesta no incluye al campo, que tiene sus propias preocupaciones- en una coyuntura que, de todos modos, reconocen como las más favorables de la última década.
Dejá tu comentario