«Era demasiado bueno para que dure. Estábamos en una zona ideal, pero ahora se encendieron luces amarillas. El problema será si supera el nivel de 5%.» El operador se refería así al incremento de la tasa a diez años en los Estados Unidos, que ayer cerró a 4,87% anual. Los inversores consideran que entre 4,50% y 4,80% es un valor ideal para que haya dinero barato dispuesto a efectuar inversiones de riesgo en mercados emergentes. Desde ese nivel hasta 5% ya se ingresa en un terreno de más incertidumbre. Pero si se supera ese valor, es probable que comience a revertirse la suba que se registró sobre todo en bonos, pero también en los mercados de acciones de América latina. El motivo es que para los fondos volverían a ser atractivos los títulos estadounidenses porque ofrecen una renta más alta y ya no será tan interesante comprar títulos de la región, que tras las últimas subas ofrecen una renta que en muchos casos se ubica por debajo de 6% anual en dólares.
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Por el momento, los optimistas les ganan claramente a los pesimistas. Y aluden para sostener esa expectativa al hecho de que los fondos de inversión están registrando en lo que va de enero un ingreso neto de capitales para invertir en emergentes de $ 300 millones semanales. Se trata del dato clave que miran quienes deben definir en Wall Street si redoblan la apuesta por los títulos y acciones de países emergentes. En esta última semana se notó que la apuesta ya no pasó tanto por los bonos debido a las subas acumuladas, sino que se volcó a las acciones. Por eso, México tocó un nuevo récord y también se registraron fuertes recuperaciones en Brasil, con el dólar tocando el mínimo del año frente al real. El mercado porteño estuvo algo más errático y siguen sobresaliendo las acciones de los bancos, especialmente Macro (le dio impulso su buena colocación a 10 años a 8,50% anual en dólares) y el Hipotecario.
En lo que respecta a los títulos argentinos, la opinión casi generalizada es que, más allá de algún temblor puntual, hay margen para que sigan subiendo. La mirada de los expertos está puesta, sobre todo, en lo que es el tramo medio de la curva, es decir, títulos de duración intermedia, aunque tal vez no sean los de más liquidez. Son los que presentan mayor margen de suba debido a que vienen retrasados. Entre ellos se encuentran el PRE9 y el PRO12. El primero vence en 2014 y ofrece un rendimiento de 3,16% más CER, lo que daría una tasa superior a 13% anual. Y el segundo, que es un poco más largo y finaliza en 2016, paga 4,7% más la inflación.
Por supuesto, la apuesta de quienes optan por bonos en pesos es que la inflación continuará ganándole al dólar. Este parece ser el escenario altamente probable para este año y que continuaría también en 2008. Las apuestas ahora se centran en lo que ocurrirá con el índice de precios de enero. El piso del mes sería 1,3%, es decir, el mismo nivel del año pasado. Que la inflación no sea más alta en la medición del INDEC dependerá del éxito que tenga el gobierno en que la suba de las prepagas de 22% no se compute este mes, sino en febrero. Por eso ya impidieron a la mayor parte de las compañías que facturen con aumentos. Un mes antes o después, la incidencia sobre el índice se ubica entre 0,3 y 0,4 de punto.
También se conocieron nuevos reportes que siguen aconsejando posicionarse en cupones atados al PBI. Este activo fue el que más subió en 2006 (más de 130% en dólares) y está firme en lo que va de 2007. Según un trabajo de Lehman Brothers, el valor teórico del cupón considerando el crecimiento de la Argentina debería ser de u$s 17,4. Si esto se cumple, todavía queda un espacio para que suban 25% más, pero que ello ocurra dependerá sobre todo del humor del mercado en los próximos meses.
La mayor parte de los operadores descuenta que Ecuador se encamine a una renegociación de la deuda. Sin embargo, los bonos cotizan a valores cercanos a los u$s 70 por cada u$s 100 de valor nominal. Cuando la Argentina se encaminaba a la cesación de pagos, los títulos llegaron a costar u$s 30. ¿Cuál es el motivo de esta diferencia? La razón es que ahora los inversores que tienen títulos ecuatorianos tienen un mercado de cobertura (que se conoce como «default swaps») para cubrirse en caso de default. Pagan aproximadamente una prima de 20% del valor del título para comprar un seguro que lo cubre por si se declara la cesación de pagos. En caso de que este evento ocurra, el inversor podrá recuperar la inversión original, soportando sólo el costo de esa cobertura. La fecha límite en la que el presidente Rafael Correa tendrá que tomar una decisión es el 15 de febrero, cuando vence un cupón de un bono Global de ese país.
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