Musimundo está tratando de cerrar el chorro en las dos «canillas» principales que tienen sus costos de explotación: salarios y alquiler de locales (ninguna de sus bocas de venta es propia). En el primer rubro, ya han «atado» parte de las retribuciones de sus empleados a resultados; en el segundo, la cosa viene más peleada.
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Es que, si bien habrían llegado a acuerdos razonables con Cencosud -Unicenter, Plaza Oeste, etc.- y estarían negociando en buenos términos con Alto Palermo SA (Navarro conversaría directamente con Eduardo Elsztain), la reformulación de los contratos con los propietarios de locales a la calle es mucho más ardua, sobre todo los bien ubicados y que representan buena parte de la alicaída facturación de la empresa.
No debería ser así: se sabe que el costo de un local no puede exceder 10% de las ventas brutas; hoy, en medio de una durísima depresión acompañada de deflación -que en el caso de Musimundo es de más de 20% en sus rubros principales-en el mercado inmobiliario se consiguen verdaderas «pichinchas».
Cabe apuntar que a pesar de la diversificación que impuso el ex CEO de la empresa Gustavo de Trápaga, el negocio principal de sus locales sigue siendo la música, con 43% de las ventas totales. La sigue audio y video, con 24%; después vienen informática (19%), accesorios (9%) y libros (5%).
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