Al igual que ocurrió con la Reserva Federal (Fed) de EEUU, la guerra en Medio Oriente obligó a recalibrar las expectativas de inflación de los grandes bancos centrales del mundo. Durante las últimas horas, las autoridades monetarias de Japón, Reino Unido y la Unión Europea (UE) mantuvieron sus tasas en los niveles actuales y citaron la volatilidad de los precios internacionales en los combustibles como los causantes detrás de los cambios en sus estimaciones.
Los bancos centrales más importantes del mundo se pliegan a la Fed y suben las proyecciones de inflación
Las autoridades monetarias de Japón, Inglaterra y la Unión Europea acordardaron en mantener sus tasas y reconocieron que la guerra en Medio Oriente tendrá un impacto sobre los costos de vida de sus habitantes.
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El BCE adelantó que el shock energético tendrá un impacto significativo en la inflación de corto plazo.
El primero en hacerlo fue el Banco de Japón (BoJ), que durante las últimas horas de ayer, mantuvo su tasa de referencia en 0,75%. En su comunicado oficial, la entidad mencionó que "tras el aumento de la tensión por la situación en Medio Oriente, los mercados financieros y de capitales mundiales han mostrado volatilidad y los precios del petróleo crudo han subido significativamente", por lo que "conviene estar atentos a los acontecimientos futuros".
Se remarcó que "los riesgos para las perspectivas incluyen la evolución futura de la situación en Medio Oriente, así como la evolución de los precios del petróleo crudo, la evolución de la actividad económica y los precios en el extranjero bajo el impacto de las políticas comerciales", junto a otros factores. "Es necesario prestar la debida atención al impacto de estos riesgos en la actividad económica y los precios de Japón", agregaron los miembros del BoJ.
Europa modifica sus pronósticos
En consonancia, el Banco de Inglaterra (BoE) decidió este jueves mantener sus tasas de referencias en 3,75%, con un consenso total por parte de sus miembros. En su comunicado oficial, la autoridad monetaria comentó que el conflicto en Medio Oriente "repercutirá en los precios de los combustibles y los servicios públicos para los hogares y tendrá efectos indirectos a través de los costos de las empresas".
Como consecuencia, "se prevee que la disminución (de precios) entre el primer y el segundo trimestre sea modesta". Actualmente, se espera que la inflación del IPC en Reino Unido se situe en torno al 3% en el segundo trimestre, en lugar del 2,1% previsto en el informe de febrero. En este sentido, el BoE afirmó que "está dispuesto a tomar las medidas necesarias para garantizar que la inflación del IPC se mantenga en la senda adecuada para alcanzar el objetivo del 2% a medio plazo".
En consonancia, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sus tipos de interés sin cambios, en 2,15%. "La guerra en Oriente Medio ha incrementado significativamente la incertidumbre del panorama económico, generando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico", explicaron las autoridades del banco europeo.
Sobre este punto, el BCE remarcó que "tendrá un impacto significativo en la inflación a corto plazo debido al aumento de los precios de la energía", mientras que sus implicaciones a mediano plazo "dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto como de cómo los precios de la energía afecten a los precios al consumidor y a la economía".





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