30 de noviembre 2001 - 00:00

Los bancos nacionales piden red de seguridad

Los entidades oficiales y privadas de capital nacional pidieron ayer la conformación de una red de seguridad para asegurarse el acceso a fondos frescos ante el escenario de salida de depósitos, las tasas máximas y el canje de la deuda. El pedido corrió por cuenta de los principales directivos de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la Argentina (Abappra) que ayer se reunieron con el ministro de Economía, Domingo Cavallo.

El encuentro fue solicitado por los banqueros para anunciar formalmente su participación en el canje de deuda nacional y provincial, por un monto de u$s 18.500 millones. Pero también aprovecharon para efectuar una serie de reclamos ante medidas que, aseguran, complican a la banca nacional.

La idea de pedir una red de seguridad para los bancos nacionales salió de la boca de Ezequiel Carballo, vicepresidente de Banco Macro: « La tasa tope para los depósitos provocó un corrimiento de grandes ahorristas hacia bancos extranjeros», explicó.

Auxilio

Aunque no se avanzó demasiado en el tema, los banqueros recordaron la experiencia de 1995, cuando en medio del efecto tequila el Banco de la Nación Argentina junto al Central (en forma limitada) salieron a socorrer a las entidades ante la corrida bancaria.

Claro que la situación actual es distinta: entre pases y redescuentos, la asistencia del Central a los bancos del sistema ya araña los u$s 6.000 millones. La idea de los banqueros de Abappra es que estos recursos vayan direccionados específicamente a los bancos de capital local, que no tienen posibilidades de tomar líneas de fondeo del exterior. Los extranjeros, explican, siempre tienen la posibilidad de recurrir a sus casas matrices.

Propuestas

El encuentro con Cavallo en el Palacio de Hacienda se realizó al mediodía y participaron Enrique Olivera (presidente de Abappra y del Nación), Ricardo Gutiérrez (BAPRO), Carlos Heller (Credicoop), Ezequiel Caraballo (Macro), José Kesser Piano (Banco Piano) y Luis Bucafusco (director ejecutivo de Abappra). Los banqueros aprovecharon para tirar varios temas a la mesa:

* Respaldo explícito a la banca nacional:
consideran que las últimas medidas de tasas máximas para depósitos y otras regulaciones recientes sólo aumentarán la concentración del sistema a favor de la banca extranjera. Por eso, solicitaron a Cavallo que públicamente respalde a los bancos oficiales o privados de capital local.

* Liberación de encajes en forma diferencial:
es parte de las medidas reclamadas para mejorar la red de seguridad del sistema. Los bancos están obligados a inmovilizar 21% de sus depósitos en plazo fijo. Pero las entidades de Abappra aseguraron que no se justifica, en este caso, mantener niveles tan altos, solicitando una reducción por parte del BCRA que permita mejorar la liquidez. Aseguran que de esta forma puede compensarse parcialmente el problema del nuevo tope a las tasas impuesto por el BCRA.

* Flexibilizar las regulaciones con LECOP:
los bancos que tienen sus actividades principales en provincias se están encontrando con que gran porcentaje de los créditos son pagados con el nuevo título. Inclusive, Salta y Formosa aprobaron leyes para que sean aceptados para cancelar 100 por ciento de las operaciones. En ese sentido, piden que los LECOP puedan representar hasta 8 o 9 por ciento de la responsabilidad patrimonial computable de la entidad y no hasta 2,5 por ciento como exige la norma. También quedó planteada la alternativa de brindar financiamiento crediticio con los nuevos bonos, pero el titular del BCRA, Roque Maccarone, se opone en forma tajante.

* Permitir inversiones de las AFJP:
debido a la caída en la nota de la Argentina (hasta default selectivo), las calificadoras también derrumbaron la nota de los bancos locales. En consecuencia, inversores institucionales como las AFJP no tienen otro remedio que efectuar depósitos en bancos extranjeros que funcionan en el país, debido a que tienen mejor rating. Para solucionar este problema, pidieron que los fondos de pensión también inviertan en bancos con calificación parecida a la del país. En total, hay u$s 3.000 millones en juego. Para colmo, el tope de las tasas no permite a los bancos más chicos o a los oficiales diferenciarse con niveles más elevados respecto de lo que pagan las entidades del exterior.

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