Los cuatro grandes del euro acordaron plan para impulsar el crecimiento
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Foto de una cumbre pasada.
La canciller alemana destacó el consenso respecto a la necesidad de impulsar el crecimiento y la creación de empleo con el 1% del PIB de la UE. "Esta es la señal correcta que todos necesitan", indicó Merkel.
"A medio y largo plazo tenemos que estrechar nuestros lazos, tenemos que hacer una política común coherente, abogar más por esa unión política. La Europa de la crisis es más Europa", enfatizó Merkel.
El presidente del Gobierno español, el más debilitado entre "los cuatro fuertes", destacó la voluntad de que haya "más Europa, una unión bancaria, económica, fiscal y política", dada la "irreversibilidad del euro".
"Me voy enormemente contento de esta reunión", indicó Rajoy, que explicó que tanto el fondo de rescate como el Banco Central europeo pueden comprar deuda en el mercado secundario, aunqueevitó entrar en ríspidos detalles.
Los jefes de Estado y de Gobierno tienen previsto aprobar en la cumbre de la semana que viene una ampliación de capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI) por 10 mil millones de euros, que permitirá un incremento en sus préstamos de hasta 60.000 millones de euros.
Esa acción ha hecho renunciar a Hollande a los Eurobonos, indicaron fuentes diplomáticas. Pero se mantiene la idea de los bonos-proyectos (emisión de deuda destinada a infraestructuras) y de los fondos europeos que no se hayan utilizado.
Además, los cuatro líderes europeos han mostrado su apoyo a la creación de una tasa a las transacciones financieras (Tobin Tax), medida sobre la que este viernes los ministros de Economía de diez de los 17 estados miembros de la Eurozona, reunidos en Luxemburgo, han pedido avanzar en solitario mediante una "cooperación reforzada".
El objetivo de esta alianza es superar el bloqueo en el desarrollo de esta tasa que ha provocado el veto de países como Reino Unido, Suecia o Polonia.
Con la creación de esta tasa se pretende frenar las operaciones más especulativas y hacer que la banca asuma parte de los costes de la crisis.
Bruselas propone una tasa que gravaría con un 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con 0,01% las de derivados, un impuesto que generaría ingresos de 55 mil millones de euros al año.



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