Los mercados del mundo moderaron su caída. Merval -1,4%

Economía

La Bolsa de Shanghai cerró la jornada de hoy con una pérdida de 2,91%, en un marco de nerviosismo provocado por la fuerte baja sufrida a principios de semana en la caída más importante de la última década.

El índice de Shanghai retrocedió 83,88 puntos hasta situarse en 2.797,19.

Los analistas manifestaron que el mercado chino continuaba inquieto por el derrumbe del martes, en que la Bolsa cedió casi 9%, a pesar de que ayer volvió a las ganancias con una subida del 4%.

El mercado, que había ganado 130% desde el año 2006, seguirá operando en un clima de extrema volatilidad, según los expertos.

  • Leve baja en Wall Street
    Las bolsas de Wall Street cerraron hoy con una leve baja, tras una jornada muy volátil que se inició con una violenta caída que fue frenada por los buenos datos de actividad del sector manufacturero.

    Según cifras disponibles al cierre, el Dow Jones de Industriales, el indicador más importante de Wall Street, perdió 34,29 puntos, un 0,28 por ciento, hasta las 12.234,34 unidades, tras llegar a caer más de 200 puntos en la apertura.

    El miércoles este indicador se recuperó cerca de 52 puntos, luego de la baja del martes de 416,02 unidades o un 3,29 por ciento, la mayor caída porcentual desde el 24 de marzo de 2003 y la más fuerte en puntos desde el 17 de septiembre del 2001.

    El mercado tecnológico Nasdaq registró, por su parte, una pérdida de 11,94 puntos, un 0,49 por ciento, al ubicarse en las 2.404,21 unidades.

    En cuanto al resto de los indicadores, el selectivo S amp;P 500 retrocedió 3,65 puntos, un 0,26 por ciento, hasta las 1.403,17 unidades, mientras que el tradicional NYSE bajó 50,27 puntos, un 0,55 por ciento, para cerrar en 9.074,27 unidades.

    El mercado tradicional NYSE movió un total de 3.865 millones de acciones, frente a los 2.702 millones del Nasdaq.

    De las empresas que cotizan en Wall Street, los títulos de 1.290 subieron, los de 1.968 bajaron y los de 113 se mantuvieron sin cambios.

    En el mercado secundario de deuda, las obligaciones a diez años registraron un alza en los precios, de manera que la rentabilidad -que se mueve de forma inversa- retrocedió al 4,55 por ciento desde el 4,56 por ciento del cierre del miércoles.

    Esta mañana la nueva baja de las bolsas chinas y los datos de gasto de los consumidores estadounidenses en enero (cuyo componente de inflación subió un 0,3 por ciento, más de lo esperado y la cifra más alta en cinco meses) enviaron a las bolsas en picada con gran fuerza.

    A estos factores se sumaba la subida del yen a su nivel más alto en 10 semanas, lo que los inversores atribuyen a un flujo de inversiones de regreso a Japón desde otros mercados de más alto riesgo.

    Los expertos explican que debido a las bajas tasas de interés en Japón, muchos inversores toman créditos en este país para invertir los fondos en otros mercados de mayor riesgo, lo que se conoce como "carry trades".

    Pero estos factores se olvidaron una vez que se conoció que la actividad manufacturera de Estados Unidos se expandió más de lo previsto en febrero tras la contracción de enero, de acuerdo a los datos del Instituto para el Manejo de Suministros (ISM).

    El índice de actividad manufacturera de Estados Unidos subió a los 52,3 puntos en febrero desde los 49,3 de enero y más que los 50 puntos que esperaban los analistas de Wall Street.

    Con esta subida el índice da cuenta nuevamente de una expansión, pues una cifra del índice por debajo de los 50 puntos muestra una recesión en el sector.

    El hecho de que el dato fuera más alto de lo esperado permitió que las bolsas frenaran su caída, de tal forma que en cuestión de minutos el Dow Jones pasó de anotar una baja de cerca de 200 unidades a una de poco más de 50.

    Los analistas no se extrañan de la volatilidad de las bolsas y creen que es algo natural en un momento de corrección, tras cerca de siete meses de negocios sin una baja de más de un dos por ciento, considerado como el límite de un ajuste en un ciclo de alzas.

    De acuerdo a lo comentado a una estación televisión local por el operador de UBS, Arthur Cashin, lo normal es que un ajuste como éste tome cerca de cinco días, y es probable que en este tiempo se produzcan fuertes variaciones hasta que el mercado encuentra un nuevo punto de sustento.
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