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La Bolsa de Tokio sufrió ayer su cuarta jornada consecutiva en baja afectada por el descenso en las acciones de las compañías exportadoras. En este contexto, el índice Nikkei perdió 35,21 puntos (-0,40 por ciento) y cerró en los 8.825 enteros. El retroceso del mercado nipón fue protagonizado por las empresas exportadoras que se movieron hacia abajo debido a la apreciación del yen frente al dólar, lo que deteriora su rentabilidad. Adicionalmente, los datos sobre el gasto en capital (que registraron un descenso) profundizaron la tendencia bajista de la Bolsa y renovaron las dudas sobre las posibilidades de recuperación de la economía japonesa. Entre los principales valores sobresalieron las alzas de Hitachi e Isuzu. Del otro lado, con marcadas pérdidas cerraron NEC y la automotriz Mazda.
La caída en las acciones de los bancos arrastró consigo a la Bolsa de Londres, que ayer finalizó en terreno negativo. De esta forma, el índice FTSE 100 se contrajo 79,6 puntos, equivalente a 1,98 por ciento, y se ubicó en las 3.933,9 unidades. Los pobres resultados y las sombrías perspectivas que dieron a conocer días atrás varios bancos continuaron golpeando al sector financiero y llevaron al mercado londinense a situarse por debajo de los 4 mil enteros, hecho que no ocurría en más de un mes. Así, los valores de Lloyds, Barclays y el Royal Bank of Scotland cedieron entre 3% y 6%. Sin embargo, el mayor perdedor de la rueda fue el grupo de telecomunicaciones Cable & Wireless, cuyos títulos se hundieron 43 por ciento al trascender que la agencia Moody's bajó la calificación de esta compañía.
Cada uno tiene su interpretación y, en la mayor parte de los casos, ésta tiene que ver con la mayor o menor simpatía que tenga el que la realiza por el futuro presidente del Brasil. Por ejemplo, mientras algunos achacaron a las demoras de Lula Da Silva en confirmar su gabinete del malhumor bursátil, otros hablaban que haría un importante anuncio que sorprendería a los mercados cuando se reúna en horas con el presidente de los EE.UU. Es cierto que la rueda de ayer fue la peor en mucho tiempo con el Bovespa desbarrancándose 2,18% para cerrar en 10.338,75 puntos, pero también lo es que el real se desplomó a R$ 3,785 por dólar, y aquí la culpa es de la inflación, las dificultades de renovar la deuda estatal y de las actuales autoridades. Si bien el índice bursátil cerró en su punto más bajo, lo cierto es que lo peor se vivió en la primera hora de operaciones, por lo que: cuidado con interpretaciones simplistas.
Casi se podría decir que más de un inversor respiró aliviado viendo cómo el mercado volvía a la "normalidad". Si no lo afirmamos es porque "normalidad" en el contexto actual significa que el IPSA retrocedió. Como ha sido casi la norma, la pérdida (a pesar de que el índice quedó en 81,34 puntos, el mínimo del día) no fue significativa, apenas de 0,90% por lo que realmente no hubo caras largas entre los inversores. Si algo preocupó, sin embargo, fue el volumen negociado que retrocedió a u$s 11 millones y especial-mente el peso que se desvalorizó a 705,5 pesos por dólar norteamericano. Alguien podría decir que habiendo tocado el billete $ 708 en las primeras operaciones del día, el cierre en el mercado cambiario terminó siendo positivo, pero lo cierto es que no lo fue porque no cayó nada bien entre los inversores la decisión del Banco Central de suspender la licitación de títulos dolarizados.
Puede sonar algo así como que se quiere extraer agua de las piedras, pero lo cierto es que las acciones aztecas fueron posiblemente las que mostraron un mejor comportamiento en el primer día de la semana. Esto no significa que dejemos de lado el hecho que el IPC perdió 1,18% al cerrar en 6.053,75 puntos, sino que rescatamos la circunstancia que en contra de la tendencia general, donde la mayor parte de los mercados del continente cerró en los mínimos del día o muy cerca de ellos, el índice local que había llegado a retroceder más de 1,76% en lo peor del día mostró una leve tendencia a la recuperación durante las dos últimas horas de la rueda bursátil. En coincidencia con esto el peso se revalorizó a $10,19 por dólar, reflejando que hubo algún influjo de fondos del exterior. Es cierto que es poco, pero ayer quedó otra vez la sensación de que muchos buscaron refugiar sus inversiones latinas en México.


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