Los mercados que más siguen los argentinos
-
El plan de pagos de ARCA para pymes ya recibe críticas: las claves del anuncio y por qué puede fallar
-
Las exportaciones de China se dispararon un 27% en junio y las importaciones tocaron máximos en cinco años
La Bolsa de Tokio vivió ayer una jornada pletórica en la que su principal índice se vio catapultado hasta su máximo nivel en once meses, impulsado por la compra activa en valores estrella por parte de los inversores japoneses en medio de un ambiente optimista acerca de la recuperación económica del país. Al final de la sesión, el índice selectivo Nikkei subió 247,43 puntos (2,59%) hasta llegar a los 9.795,16 enteros, su cierre más alto desde el pasado 27 de agosto. El indicador Topix avanzó 18,37 puntos (1,94%) hasta los 967,04, su nivel más alto del año. Según los corredores, mientras los inversores extranjeros optaron por mantenerse al margen tras el fin de semana largo en EE.UU., los precios de las acciones se inflaron debido a que los inversores locales compraron tanto valores estrella como otros a bajo precio, lo que situó al Nikkei momentáneamente por encima de los 9.800.
La Bolsa de Valores de Londres cerró al alza y su índice FTSE 100 subió 53,3 puntos, 1,33%, para quedar en 4.074,8 puntos, en una jornada marcada por la buena sesión vivida por los valores asiáticos. El índice intermedio FTSE 250 también avanzó 64,4 puntos, hasta los 5.051,6 puntos. El FTSE 100 se situó en terreno positivo al hilo de las primeras ganancias registradas por la Bolsa de Wall Street tras su reapertura después de la festividad del Día de la Independencia, el pasado viernes, 4 de julio, y animado por el optimismo inversor frente a una tarde previsiblemente alcista en EE.UU. Las acciones de la empresa minorista de electricidad Kesa, perteneciente al grupo británico Comet y que hoy hacía su debut en el parqué londinense, subieron hasta situarse en 192,5 peniques. Entre los ganadores del Footsie destacó el gigante químico ICI, cuyas acciones avanzaron 9% para subir 10,75 peniques hasta llegar a 134,5.
Existe un viejo adagio que dice algo así como que es mejor no desear algo demasiado porque puede volverse realidad. Hasta cierto punto ésta podría ser la mejor explicación de lo que está ocurriendo en Brasil. De tanto desear una economía expansiva, sobre todo en el sector externo, que permitiera mantener el dólar a raya, los dioses le han dado esa maldición/bendición al gobierno de Lula, que ha acumulado en lo que va del año casi u$s 11.000 de saldo comercial. Dejemos de lado la caída que tuvieron ayer los títulos soberanos y el impacto de éstos sobre el real que retrocedió a R$ 2.885 por billete norteamericano, y la suba de las tasas de futuro, como si fuera algo coyuntural (de hecho, el Unibanco colocó otro bono en el exterior por u$s 125 millones). En el Bovespa se siguió apostando por una caída en la tasa SELIC y de la mano de las telefónicas el índice trepó 0,97% a 13.402,01 puntos.
La sesión de ayer dejó la sensación que de a poco la euforia que han tenido los inversores extranjeros por el riesgo latino está mermando. Es así que a pesar de la excelente (para los alcistas) jornada en Nueva York, el IPSA apenas trepó 0,43%, con lo que cerró prácticamente en el mismo nivel en que se ha estado moviendo en las últimas cuatro ruedas, 1.262,93 puntos. Si bien la actividad fue mayor a lo habitual (especialmente en las empresas del sector eléctrico), alcanzán-dose a negociar casi u$s 29 millones, esto no se trasladó a los precios. Si bien algunos vincularon la suba accionaria con los datos del saldo comercial del semestre, que fue superior al de igual período de 2002, la suba del dólar que finalizó el día en $ 700,3 parece desmentir que ésta haya sido una "buena noticia" para el mercado financiero. Desde Madrid, el ministro de hacienda afirmó que el PBI crecerá este año 4%.
La semana arrancó con las acciones aztecas liderando otra vez las subas regionales (como siempre, hecha la salvedad de las "plazas locas" de Buenos Aires y Caracas). De todas formas no fue demasiado, apenas 1,01% de mejora que llevó el IPC a cerrar en 7.215,03 puntos, el valor más alto de los últimos trece meses, lo que sirvió para demostrar que la derrota del oficialismo este fin de semana no fue una sorpresa para nadie. Finalizada la campaña electoral los inversores se han puesto a hacer números sobre quiénes salieron más beneficiados con las elecciones y así la TV azteca impulsó ayer el movimiento alcista del mercado. De todas formas la caída del peso a $ 10,59 por dólar fue una clara indicación de que el panorama que se presenta de aquí en más no es el mejor ya que quien realmente ganó estas elecciones fue la abstención con más de 60 por ciento del apoyo de los potenciales votantes.



