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La Bolsa de Tokio registró ayer un descenso marginal que los expertos atribuyeron a las ventas originadas en el retroceso del martes en Wall Street. El indicador selectivo Nikkei de los 225 principales valores bajó 65,72 puntos, o 0,6%, hasta cerrar en 10.856,32 puntos. El segundo indicador, el Topix, que reúne todos los valores de la primera sección cayó 1,73 punto y se situó en 1.043,98 enteros. El descenso se originó en las ventas de valores rebajados pero no pudo neutralizar la tendencia alcista del Nikkei que ayer terminó la jornada en 10.922,04 puntos, el nivel más alto desde el 9 de julio del año pasado. Un factor de alza fue la revisión del producto interno bruto de 0,6 a 1,0% en el trimestre de abril a junio, anunciada por el gobierno antes de la apertura. Los valores de las aerolíneas, las entidades financieras no bancarias y las inmobiliarias fueron los más afectados por los descensos.
La Bolsa de Valores de Londres cerró ayer a la baja, dada la decepcionante sesión vivida por los principales valores que cotizan en el parqué londinense y las pérdidas que registraba el promedio industrial estadounidense Dow Jones. El FTSE 100 perdió 11,8 puntos, 0,28%, para quedar en 4.252,1; y el índice intermedio FTSE 250 también retrocedió 68,8 puntos o 1,20%, a 5.641,4 puntos. Sin embargo, algunos minoristas y empresas de servicios obtuvieron sólidas ganancias. Así, la mayor cadena de tiendas de electrónica del Reino Unido, Dixons, ganó 8,75 peniques -6 por ciento- y acabó a 145,75; mientras que la compañía de suministro de agua Kelda avanzó 3,5 peniques, hasta 412,5. A la cabeza de los ganadores del «footsie» se situó la eléctrica United Utilities, que sumó 8 peniques -8 por ciento-y se situó en 110; mientras que su rival National Grid Transco avanzó 3,75 peniques y llegó a 381,5.
Si bien la caída inicial de las acciones norteamericanas asustó un poco, pronto el mercado local se recuperó y para cuando sonaba la campana de cierre el Bovespa quedaba en 15.983,27 puntos, mostrando una mejora de 1,69%. El real, por su parte, también tuvo una jornada positiva con una revalorización que derribó el dólar a R$ 2,89, un valor que no veíamos desde el 24 de julio último, mientras la tasa de riesgo-país caía a 665 puntos. Si bien algún distraído podría pensar que hubo algo así como un "contagio argentino", nada más lejos de la realidad. El centro de la atención de los inversores pasó no por lo que sucedía en el exterior sino por el "éxito" del "rolagem" de la deuda que vence el 17 (se renovó un tercio del total, cuando se esperaba apenas 15%), que para mejor disparó una serie de rumores sobre una nueva emisión soberana a ser colocada en el mercado internacional. Parece que sigue la fiesta.
Si bien no tanto por el lado del volumen (ayer se hicieron operaciones por u$s 23 millones), la orientación de los precios de las acciones locales ha estado determinada durante las últimas ruedas por la presión alcista o bajista que provenía de los EE.UU. Esto, que de por sí es malo, fue posiblemente el factor que más explica el cierre neutro del IPSA, aunque los números marquen que el índice bajó 0,04% para quedar en 1.372,18. Un factor que está introduciendo una importante distorsión en las cotizantes es en estos momentos la revalorización del peso, que ayer "voló" a $ 676,5 por dólar, alcanzando el valor del dólar más bajo desde el 18 de junio del año pasado. Mientras las firmas con ADR son castigadas por los extranjeros que ajustan sus carteras a la nueva ecuación cambiaria, las locales quedan incólumes, avanzando en términos relativos.
Aunque 0,02% que ganó el IPC al cerrar en 7.734,72 puntos puede sugerir cualquier otra cosa, lo cierto es que podemos definir la sesión de ayer como "correcta" (pero no mucho más). Arrancando casi en lo peor de la jornada, sólo por imitación con lo que ocurría en los EE.UU., las acciones llegaron a retroceder 0,5%, recuperándose hacia la tarde, cuando en lo mejor de la sesión arañaban un alza de 0,25%. La última "pata" de la jornada volvió a mostrar cierta debilidad y así se explica ese cierre "neutro". Claro que también se escucharon las opiniones de los que siguen sosteniendo que estamos en eso que mal definen como "toma de ganancias". Apuntalado por los comentarios del ministro de finanzas sobre una caída continuada en el costo del dinero, el peso ganó otra vez terreno para quedar en $ 10.935 por dólar, lo que a su vez influyó para marcar la menor tasa de riesgo-país de la historia "mexicana": 203 puntos.



