Una derivación impensada trajo el paro del agro. En los presidios de la provincia de Buenos Aires se agotó la comida. La dieta de los presos es arroz y polenta en escasas cantidades, y falta el pan. Los detenidos que tienen problemas de salud graves (hay muchos tuberculosos y con otras enfermedades infecciosas) son los más afectados.
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Hay presidios donde mandan a los guardiacárceles a comer a su casa o les dan un viático para que coman afuera, porque no alcanzan los víveres almacenados.
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