La timba condujo a San Martín a la bancarrota; Rosas terminó como un modesto granjero en Inglaterra después de haber sido uno de los hombres más poderosos de Argentina; Sarmiento dilapidó la fortuna de su esposa; Roca tuvo un súbito enriquecimiento; Mitre tenía grandes dificultades para conseguir un préstamo. Así lo asegura Mariano Otálora en su nuevo libro "Los próceres y el dinero (Editorial Sudamericana)", que es el resultado de un trabajo de investigación de casi tres años en la que participaron dos grupos de historiadores, que fueron cotejando cada información.
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En una entrevista con ámbito.com, Otálora indicó que "los problemas de los argentinos con el dinero son de vieja data, en algún momento la población fue perjudicada. El 'corralito' que todos recordamos del 2001 fue una repetición de una medida ya aplicada muchas otras veces, sobre todo en política monetaria".
Además "siempre fue muy difícil invertir en la Argentina y los políticos de aquella época también se enriquecieron de su posición de poder, es más, se puede establecer un vínculo directo entre nuestros próceres y los dirigentes actuales".
"(El presidente Mauricio) Macri está cuestionado por los negocios en que intervienen sus amigos. Se dice que Néstor Kirchner enterraba dinero, como Facundo Quiroga", ejemplificó.
Periodista: ¿A qué conclusión llegaste después de haber terminado de escribir el libro?
Mariano Otálora: Empecé a escribir este libro fascinado por la idea de conocer cómo se habían desenvuelto financieramente todos estos próceres que tanto nos inculcaron en la escuela. Sobre todo, quería saber quiénes merecen más que el bronce, una denuncia popular. Llegué a la conclusión que a algunos prohombres de la Patria hay que quitarlos de los nombres en las calles y sacarlos de sus bustos. No merecen ser tomados como ejemplo de nada.
P.: En tu libro dice que Rosas terminó como un modesto granjero en Inglaterra. ¿Qué le pasó?
M.O.: A Rosas lo procesaron por malversación de fondos públicos. Y en el juicio terminaron confiscándole todas sus propiedades. El giro radical en la vida de Rosas, el terrateniente más poderoso y más rico tal vez del continente, lo llevó a vivir una vida modesta y humilde en una granja en Inglaterra. Lo tuvo todo. Y lo perdió todo.
P.: ¿Qué descubriste sobre el pasado financiero de San Martín?
M.O.: Lo acusan de robarse tesoros nacionales en su paso por Perú. El general San Martín le contó hasta a su íntimo colaborador chileno Bernardo de O`Higgins: "Están persuadidos de que hemos robado a troche y moche. ¡Ah, pícaros! ¡Si supieran nuestra situación, algo más tendrían que admirarnos!". A pesar de las acusaciones de sus enemigos de haber robado el extraordinario tesoro peruano, San Martín se llevó con él sólo 120 onzas de oro.
P.: ¿Y de Sarmiento?
M.O.: Su esposa, Benita Pastoriza, era viuda y había heredado una fortuna. Desde que se casó con ella, Sarmiento dejó de esforzarse por llegar a fin de mes y se dedicó de lleno a escribir. Vivía con mucamas. Y disfrutando de sus casas de campo. Y hasta se dio el lujo de traer un imprentero de Francia. Al final, con la fortuna reducida y con pruebas de que Sarmiento le era infiel, Pastoriza le reclamaba haber dilapidado su patrimonio. Este pleito lo acompañó hasta el final de sus días.
P.: ¿Y Bartolomé Mitre?
M.O.: A Mitre nadie le quería prestar plata por su fama de no devolver. Lo dice un allegado suyo en una biografía. Esto sucedía con tanta frecuencia que los empleados del diario La Nación ya sabían que una vez que le daban dinero prestado, debían ir inmediatamente a la administración para reclamar el pago. No devolvía el dinero. Ni tampoco los libros.
P.: ¿Cuál es la verdadera trama detrás de la primera toma de deuda externa de la Argentina?
M.O.: Es algo complejo de explicar. Y está rodeado de gente muy conocida que se ha hecho millonaria con una deuda que contrajimos todos. A Bernardino Rivadavia no sólo lo señalan como tomar la primera deuda externa nacional, también lo acusan de producir el primer default, y hasta de vender, ya fuera del gobierno, los muebles de su despacho presidencial.
P.: ¿Cuál fue el prócer más hábil en el manejo del dinero?
M.O.: Urquiza fue uno de los empresarios más aventajados de su tiempo. Siempre atento a todos los avances tecnológicos y nuevas oportunidades de negocios, a lo largo de su vida fue comerciante, terrateniente, banquero, hasta empresario del transporte, incluidos ferrocarriles y barcos. Fue un emprendedor todo terreno.
P.: ¿Y el prohombre más corrupto de nuestra historia?
M.O.: Probablemente ese mote se lo lleve Rivadavia. Participó de una auténtica estafa cuando fundó dos compañías en Londres con la banca Hullet. La primera fue una empresa de colonización agrícola que no tenía tierras ni recursos y que no hizo más que dejar "varados" a los cientos de escoses que llegaron al país. La segunda compañía se fundó comprando derechos de explotación de una mina sobre la cual no tenía ninguna jurisdicción. La empresa minera terminó en un fracaso total casi sin haber empezado. Esto, entre otros negocios que perjudicaron al país y donde él, y su familia, salieron muy beneficiados.
P.: ¿Quién fue el prócer que mejor superó una crisis?
M.O.: A Juan Facundo Quiroga le tocó subir y bajar, y volver a subir como pocos. Para 1820, era dueño de minas y tenía una extensa fortuna. Como por entonces no existía un moderno sistema bancario en La Rioja, enterró su riqueza. Pero en 1830, fue vencido en la Batalla de Oncativo y debió abandonar su provincia y dejar a su familia y a su fortuna. Al ocupar La Rioja el general Lamadrid torturó a su familia hasta que revelaran la ubicación de aquellos tesoros. En 1831, Quiroga logró vencer a Lamadrid y retornar a su hogar, encontró que todo su dinero había sido robado. El caudillo riojano no sólo recuperó el dominio del interior sino también de sus negocios y rápidamente logró recuperarse de aquella caída. Al momento de su asesinato era uno de los hombres más ricos y poderosos de las provincias argentinas.
P.: Según tu investigación, la corrupción tiñó a nuestro país desde sus inicios...
M.O.: Así es. Desde la fundación de la Argentina, existieron mandatarios que utilizaron su lugar de poder para beneficiarse a sí mismos y a su entorno, o a banqueros internacionales que les ofrecían participar en sus negocios a cambio de allanarle el terreno en la nueva patria. Algunos próceres lo hacían con más disimulo que otros. Y a algunos, al día de hoy, no se les ha podido demostrar nada.
P.: ¿Hubo algún prócer a salvo de toda sospecha de corrupción?
M.O.: El prócer que más se cuidó la espalda para ser impecable fue Manuel Belgrano. Tenía sus razones: él cargaba con la mala fama del padre, que había sido un gran estafador, y a quien tuvo que defender para sacarlo de prisión.
P.: ¿Sobre qué políticos actuales crees que se escribirá un libro como éste dentro de 200 años?
M.O.: En este libro quise hacer algunas comparaciones entre políticos de hoy y los líderes de la Patria pero ese recorrido me pareció injusto, porque hay mucha información de la historia reciente que necesita tiempo para revelarse.
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