Luciano Cáceres es nuevo "rey" en el circuito off
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Luciano Cáceres: el sello de una nueva personalidad en el teatro «off» de Buenos Aires.
Periodista: ¿Cómo hace para manejar tantos proyectos al mismo tiempo?
Luciano Cáceres: En realidad, este año me sentí muy raro porque trabajé en una sola obra, pero claro también me dediqué a filmar dos películas. Además de «El amor...», la otra es «Garúa» de Gustavo Corrado, el director de «El armario», una coproducción con Holanda e Italia que se va a estrenar el año próximo. Yo soy un fanático del teatro y funciono mejor cuando hago varias obras al mismo tiempo. Empecé a estudiar a los 10 años en la escuela de Alejandra Boero antes de que se llamara Andamio '90, y ahí hice de todo, fui acomodador, boletero... Además entiendo de luces y sonido, y de todo lo que tenga que ver con el escenario. También me interesa la gestión, por eso me ocupo de la coordinación artística de Elkafka, el ex teatro «Del otro lado», junto al director Rubén Szuchmacher con el que aprendí muchísimo.
Periodista: ¿Cómo explica el éxito de «El amor...»?
L.C.: A la película le fue muy bien en el Festival de Venecia y además tuvo excelentes críticas en las revistas especializadas de cine, por eso viene mucho público y también muchos estudiantes de cine porque la filmaron cuatro egresados de la Universidad del cine. La historia es divertida porque cuenta los dos años de relación de una joven pareja a través de una especie de documental con detalles científicos que incluyen algunos momentos de animación.
P.: La película describe muy al detalle la intimidad de una pareja ¿Cómo vivieron las escenas de sexo?
L.C.: Con Florencia Balcarce tuvimos mucho feeling. Hubiera sido imposible filmar con cuatro directores que pedían cosas tan distintas si no hubiéramos tenido una buena relación. La verdad es que nos comportamos como dos hermanitos. Las escenas de sexo no fueron difíciles pero sí un poco más conflictivas que el resto de la filmación. Cuando las filmamos, todo el equipo era femenino, salvo el director, porque así lo pidió la actriz. Así que yo no tuve más remedio que estar desnudo frente a 8 chicas durante 5 minutos y medio que es lo que duró la toma. No me dieron ni un respiro, nada de enfocar sólo la cara o una mano, todo plano secuencia. Y encima tuvimos que repetir la toma, porque en la primera se trabó la cámara.
P.: Usted tuvo un muy elogiado debut como director el año pasado con «Paraísos olvidados» de Lampedusa.
L.C.: Sí, pero yo siento que me recibí de director recién este año, porque investigué mucho y abordé materiales muy distintos: obras largas, cortas, obras que tenían que ver con un universo poético o que venían más por el lado de la generación joven, como «Diaria» de Lucas Rozenmacher, que estrené en Elkafka. Con «Criaturas de aire», por ejemplo, tuve que investigar mucho sobre el peronismo de los años '50 y su relación con los refugiados nazis.
P.: Háblenos de su experiencia con Javier Daulte.
L.C.: Con él ya había trabajado en «Bésame mucho», con la que viajamos en el 2002 al Festival Mettre en scène de Rennes y al Festival de Sitges. También la estrenamosen el teatro El Principal de Barcelona, en la temporada 2003. Pero con esta nueva obra pasaron cosas muy intensas porque Javier nos acercó cartas y fotos de la familia y fue marcando muy al detalle cada uno de los personajes. A mí por ejemplo me obligó a hablar igual que su papá. Todos los jueguitos que hago en escena e incluso las pavadas que digo son del padre de Javier. ¿Y yo qué le podía decir, si él sabía mucho más del personaje que yo? Por eso digo que la mejor crítica que tuve fue la de su madre, que me dijo en uno de los ensayos: «Hacés muy bien de mi marido». También la noche de estreno fue tremenda porque vinieron todos los parientes que aparecen en la obra o sus hijos. Imagínese lo que significa esto para un actor.
Entrevista de Patricia Espinosa



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