10 de marzo 2008 - 00:00

Mal debut para nuevo acuerdo por la carne

En enero de 2006 y mayo de 2007, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, firmó acuerdos con empresarios para mantener el precio de la carne. Resultado: no hizo más que aumentar. Lo mismo sucederá desde hoy tras los anuncios del viernes. Lo que ocurre es obvio. Hay cada vez menos oferta de ganado y la demanda (local e internacional) continúa en franco ascenso. Nada debería sorprender de estas medidas ya que lo mismo ocurrió con el plan oficial para que florezcan los créditos hipotecarios a baja tasa (a inquilinos) y para que otros productos, como pan y lácteos, bajen de precio. Esta semana se esperan medidas de fuerza del campo contra la política del gobieno. Un conflicto de nunca acabar.

Javier de Urquiza
Javier de Urquiza
El precio de la carne seguirá subiendo durante los próximos días. El último incremento, del viernes pasado respecto del jueves, fue de 7% y hoy habría una nueva actualización -estimada en 3%- en el valor de la media res. Tal es el pronóstico pese al polémico acuerdo que el gobierno nacional firmó el viernes con los frigoríficos para generar precios de referencia sobre trece cortes de alto consumo en el mercado interno.

Se trata del tercer acuerdo de este tipo que activa el kirchnerismo con el sector de la carne en el lapso de dos años. Los anteriores datan de enero de 2006 y mayo de 2007, y en ninguno de los casos el mercado se comportó como el gobierno intentó imponer. Tanto entonces como ahora, existe un cóctel de variables que convierten en inviable la fijación de precios que impone el gobierno (vía su secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y con la anuencia de su par de Agricultura, Javier de Urquiza): constante retracción de producción y oferta de vacunos, crecimiento sostenido de la demanda interna (oficialmente se da cuenta de 70 kilos anuales por cabeza, mientras que extraoficialmente se apunta incluso hasta 100 kilos), alto nivel de operaciones en negro y presión del alcista mercado internacional, hoy restringido en la Argentina a envíos de 500 mil toneladas anuales.

Por su parte, el pacto alcanzado el viernes pasado es el de menor alcance hasta el momento ya que pone toda la responsabilidad sobre los frigoríficos. Una de las opciones que tendrá el sector es subsidiar los cortes «populares» con subas en los más costosos, como lomo o peceto, por caso. Los firmantes fueron CICCRA -cámara que el jueves denunció amenazas de Moreno-, UNICA, CADIF, Cafrisa, ABC -exportadores-, los supermercadistas -ASU y los chinos- y el Centro de Carniceros de la Capital Federal.

En suma, el gobierno acordó con un solo eslabón de la cadena de la carne -los frigoríficos-, dejando fuera a los productores -en 2006 la mayoría de las entidades rurales hizo un desplante y en 2007 únicamente lo hizo CRA- y a las carnicerías.

  • Demora

  • «La media res ya cuesta $ 9,30 por kilo y, aunque la medida del gobierno se aplique mañana mismo, no se sentirá al menos hasta el viernes», explicó Alberto Williams, del Centro de Carniceros de Capital Federal, que agrega otro dato: «El kilo de asado no bajará por ahora de entre $ 14 y $ 15». Según la información difundida por el gobierno -que se espera se haga oficial hoy-, el asado deberá costar $ 10 el kilo. Los otros precios de referencia son matambre a $ 12,40, cuadrada a $ 11,94, carnaza común a $ 7,09 y bife ancho a $ 12,55, entre otros. Todo bajo una cotización de media res a $ 7,86 el kilo, incluido IVA. Como ya había adelantado este diario, la media res vale desde el jueves $ 8,70 el kilo , ya cuesta $ 9,30 y hoy seguiría aumentando hasta $ 9,60, es decir, una suba superior a 3%.

    Tampoco ayuda el hecho de que no se abaraten las carnes sustitutas: el kilo de pollo supera los $ 5 y el de cerdo, los $ 15. A su vez, existe una pregunta que sobrevuela al acuerdo: ¿cómo controlará el gobierno los precios en las 5.600 carnicerías de Capital Federal y las alrededor de 35 mil que existen en todo el país?

    El otro sector que no fue tomado en cuenta por Moreno en su pacto del viernes es el de la producción, responsable nada menos que de la generación de la oferta de vacunos. Las entidades aún aguardan respuesta del gobierno sobre la propuesta de acuerdo entregada el 21 de febrero. Aún existe esperanza de que se activen medidas complementarias a la de los cortes, con soporte a los criadores y, tal vez, algún tipo de restricción a la exportación durante estos meses, los más duros para el consumo interno de carne. Lo que los productores pidieron formalmente son incentivos para fomentar la ganadería y subsidios por unos $ 180 millones. Desde la CRA advirtieron días atrás: «Nos estamos comiendo el futuro de la ganadería», informando que, ante el avance de la faena -en enero pasado se marcó el récord de 1.314.811 cabezas- existe una dramática disminución de hembras en condiciones de parir. La matanza de hembras aumentó en 1,3 millón de ejemplares entre 2005 y 2007, y actualmente existe un déficit de reposición cercano a los $ 2 millones de cabezas, según informó la CRA. Esta semana habrá nuevas medidas de fuerza. Mañana la FAA bloqueará terminales de Dreyfus y Cargill en el puerto Rosario, reclamará, entre otros puntos, por el desfase entre el precio internacional y el interno del trigo. El miércoles se reunirá el consejo directivo de CRA y podría definir un avance hacia el paro general nacional con el que amenaza desde hace días el titular de la FAA, Eduardo Buzzi.

    Al malestar por carne y trigo se suma, además, el sector lácteo, que aspira desde hace meses a que el gobierno habilite un precio por encima de $ 1 el litro.

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