La Argentina y Brasil optaron por la resolución más difícil de implementar para compensar los costos de la devaluación del real. Ello porque acordaron utilizar un mecanismo de excepción para contrarrestar los efectos masivos que produjo un desequilibrio macroeconómico.
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La creación de un instrumento bilateral de salvaguardias temporarias para preservar los flujos comerciales, fue la mejor solución para Brasil, ya que por su naturaleza deberá ser utilizado selectivamente y en un reducido espectro de mercaderías.
De tal forma será muy difícil que los empresarios locales puedan ver soluciones rápidas, para detener los flujos crecientes de importaciones de mercaderías brasileñas. Esto por tres razones:
1) Porque las salvaguardias no fueron acordadas todavía, ya que deberán ser decididas en las próximas dos semanas y esta visto que los tiempos estipulados para ofrecer soluciones, siempre se prolongan en el Mercosur.
2) Porque el mecanismo de salvaguardias tendrá que tener como referencia las normas de la OMC. Esto significa que no será suficiente demostrar que las importaciones provenientes de Brasil han crecido, sino que habrá que demostrar que dicho crecimiento produjo daño. Si recordamos lo ocurrido en el Mercosur, desde su creación, observaremos que hay muchos sectores sensibles de nuestro país a los cuales se les ha hecho difícil demostrar la figura del daño, debido a la vigencia de una normativa compleja. Está normativa estará vigente hasta fin de año y luego, el 1 de enero de 2002, comenzará a regir una más ágil (Decreto N° 1.088/01).
Pero es evidente que las demandas son muy urgente como para esperar esa fecha para recién comenzar un trámite en los organismos del Mercosur.
Esto pese a la intención del canciller de implementarlas en dos meses.
3) Una vez aprobado el mecanismo de salvaguardias la Argentina presentará sus listas y conforme a los mecanismos de discusión Brasil tendrá derecho a veto sobre las mismas.
Un desajuste de tipo macroeconómico ameritaría una solución general para todas las mercaderías y no para listas selectivas.
De lo contrario, el resto de los empresarios se quedará observando cómo disminuyen sus negocios y su rentabilidad producto del desajuste macroeconómico.
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