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«Todos los líderes empresariales con los que almorzamos, sin excepciones, han reafirmado su visión positiva sobre Brasil a mediano y largo plazo y sus deseos de mantener su presencia en la economía de Brasil», dijo Malan a varios periodistas. España es el mayor inversor extranjero en Brasil y está comprometido con los sectores de telecomunicaciones, bancario y eléctrico.
Las empresas españolas «van a preservar el nivel general de negocios en Brasil incluyendo las líneas de comercio», reveló Malan.
«La recomposición del incremento de esas líneas es un proceso gradual. Sería ingenuo por nuestra parte solicitar a los bancos que firmen un documento sobre hasta cuánto se van a incrementar las líneas de fomento», añadió.
Para el ministro brasileño, el acuerdo entre Brasil y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 30.400 millones de dólares ayudara a «bajar la incertidumbre nacional, asegurar una transición política tranquila y contribuir a la gobernabilidad del país por parte del próximo candidato electo».
El ministro recibió el aval de parte de los dirigentes de diez grandes empresas, entre ellas los bancos Santander Central Hispano (SCH), Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y Banesto, Telefónica, Iberdrola y Repsol.
Malan dijo que aprovechó la reunión en Madrid para explicar el panorama económico del gobierno que, según dijo, se caracteriza por contar con un enorme superávit comercial que debería sumar este año alrededor de 7.000 millones de dólares.
«No estamos pidiendo a nadie que firme un compromiso, pero lo importante es una recuperación gradual de los negocios en Brasil», dijo Malan.
Fraga, en tanto, estaba en Basilea para asistir a una reunión de rutina de los gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 10 (G-10), formado por los países más industrializados del mundo.
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